domingo, 27 de junio de 2010

Arte Shipibo, Matemática y Biología


Arte Shipibo, Matemática y Biología

             Ars sine scientia nihil («el arte sin ciencia es nada»).  Jean Mignot



    Estas palabras del Maestro Parisino Jean Mignot, enunciadas en relación con la construcción de la Catedral de Milán en 1398, fueron su respuesta a una opinión que comenzaba a ganar adeptos  entonces, Es decir, que scientia est unum et ars aliud («la ciencia es una cosa y el arte otra»).  La conjunción de ciencia y arte ha sido siempre el punto de vista normal y ecuménico del arte.  
Comienzo con esta reflexión debido al estado actual del pensamiento sobre el arte sagrado y el arte religioso. Estamos cansados de oír que la religión debe adaptarse a los tiempos. Nuestra idea es que,   esa adaptación significa dejar de ser uno mismo y convertirse en cómplice y víctima de esos tiempos. Desde un punto de vista médico, para adaptarse a combatir las enfermedades de una época, es necesario estar en condiciones de ofrecer antídotos para las enfermedades más corrientes. De forma análoga es sensato pensar que, para adaptarse a nuestra época caracterizada por cam­bios drásticos y un turbulento desasosiego, la religión debería estar más dispuesta que nunca para presentar, e incluso anunciar, la estabilidad pétrea sin la cual, como vehículo de la Verdad Eterna, no puede en ningún caso ser fiel a sí misma, (Sé firme, sé firme como una roca).  No hay duda de que el alma humana siente en esta vida una profunda necesidad de algo que sea siempre lo mismo, y tiene derecho a esperar que la religión sea esa constante invariable que satisface dicha necesidad.
     Este manto Shipibo, que nos fue donado por estos nativos del alto Ucayali, afluente del Amazonas en su curso por Perú, está aquí para recordarnos las formas de vestir de lo Único. También para reconocer una forma de arte que refleja las condiciones de pureza y de calma que ofrece, en esos lugares, la naturaleza virgen, en cuya belleza reconocemos la huella de las manos del Creador.





           Si observamos  el diseño de los tejidos y objetos rituales de los shipibos,  reconoceremos que están presididos por unos “pattern” que representan de forma esquemática la naturaleza de las visiones que induce la ayahuasca.  En general, las visiones ya sean intelectuales o sensibles,  guardan una simetría crucial, es decir, lo superior tiene reflejo en lo inferior y la derecha en la izquierda.  Además de aparecer lo fijo cubierto y rodeado por lo móvil.  De alguna manera se aparece el paradigma del árbol fijo con la serpiente móvil enroscándose en el.



                   Los Shipibo han desarrollado un arte con diseños geométricos de gran sofisticación, ricos en significado. El mundo entero de los Shipibo está lleno de diseños que pasan del mundo visible al mundo invisible y de regreso. Los diseños se encuentran pintados en negro sobre la falda inca de la mujer. Reaparecen en rojo y negro sobre las paredes del recipiente de cerámica o tallados en las paletas de los remos. Aparecen también en los finos diseños tatuados en el rostro de la mujer shipiba que semejan los hilos de la telaraña.
    «El mundo entero está cubierto por diseños», dice una canción shipibo. El significado de los diseños casi se ha perdido. La mujer shipibo refiere que sólo sus antepasados lo sabían. Estos diseños tuvieron un código de significado, una escritura esotérica relacionada con la cosmología shipibo y su visión del universo. «Estas líneas torcidas representan serpientes», comenta una anciana: «La anaconda misma nos enseñó a pintar». Un antropólogo refiere que un shipibo indicando con su dedo el cielo lleno de estrellas dijo: « Ves que arriba está lleno de caminos, así arriba es igual que abajo, todo lleno de caminos. Hacemos nuestras faldas bordadas de blanco sobre fondo negro para representar la luz de las estrellas. Forman diseños porque nosotros vemos estos caminos en el cielo».


        Desde tiempos remotos los Shipibo observaron los extensos y estrechos caminos que unían los astros entre sí. Estos caminos se asemejan a franjas de neblina blanca y reluciente, pudiendo ser apenas vistas por seres humanos capaces de traspasar la materia física.

Dicen los Shipibo que fue el Inca quien introdujo la cushma (especie de túnica) en el Ucayali. Fue el Inca quien también enseñó a las mujeres a tejer el algodón silvestre con el telar de cintura. Aunque no está claro si se refieren a un personaje de la cultura Inca o a Dios, a quien los shipibo llaman Inca. Dicen que los espíritus que viven en el mundo-cielo visten cushmas blancas, brillantes y luminosas. Los hombres shipibo tienen que imitar a Dios. La cushma es pintada con símbolos masculinos para dar poderes sobrenaturales al hombre.

                                        


            Los cuatro colores sagrados para los Shipibo son el rojo, el amarillo, el blanco y el negro. Estos colores figuran en la cushma. A la mujer shipibo le gusta los colores llamativos. Con su blusa de colores vivos y su falda pintada afirma su incorporación al grupo y se siente poseída por los espíritus protectores que representan. Los colores rojo, amarillo y blanco son asociados con el sol; el verde, azul y negro con la luna. Es costumbre utilizar colores complementarios en la blusa para acentuar el efecto óptico: rojo con verde, amarillo con violeta, azul con naranja. De tal manera se busca el equilibrio en todo.   Para comprender el simbolismo de los diseños es el chamán o murayá quien tiene la clave. Es el mediador entre la tierra y el cielo, entre Dios y los hombres. El chamán nos dice que todo el mundo visible está cubierto por motivos invisibles.
      Es responsabilidad del chamán rescatar los diseños del mundo celestial y transmitirlos a las mujeres. La reproducción de los diseños en todos los objetos de la cultura material daba poder y protección a la vivienda, a las personas y al grupo entero.



          Visto desde esta perspectiva la pérdida de los motivos tradicionales significaría no solamente un empobrecimiento del ambiente, sino también del espíritu.  La mujer shipibo se expresa creativamente por el arte del dibujo. Diseños geométricos de gran complejidad son transmitidos de madre a hija. Como en el mundo clásico y tradicional europeo en el que como decía Eurípides:  “El mito no es mío propio, yo lo recibí de mi madre”.                                                                                         


             Los motivos pueden aparecer en el sueño o en estados alterados por la ingestión de plantas psicotrópicas. También la mujer puede solicitarlos directamente al chamán. Una gran artista es respetada en todo el territorio shipibo. Sus diseños son estudiados y admirados por las demás mujeres. Las grandes artistas practican disciplinas espirituales como ayunos y la abstención sexual para incrementar el poder de su imaginación y mejorar sus habilidades creadoras.
        El motivo central al diseño shipibo es Ronín, la serpiente cósmica que combina todos los diseños imaginables en su piel. En el tiempo mitológico mostró su piel a la mujer shipibo ancestral.  La línea principal de cada diseño siempre representa a Ronín, quien ha creado el universo y simboliza a Dios. Esta da el ritmo básico del diseño. Cuanto más larga más será admirada. Debe presentar múltiples variaciones sobre un mismo tema, con infinidad de vueltas enroscadas a manera de una serpiente sin fin, la Serpiente Cósmica.  Las líneas secundarias corren en paralelo a las principales, como un eco del tema dominante, en un tono menor.



          Las líneas finas de relleno son tradicionalmente de forma octogonal y deben atestar el vacío restante.Aunque tengan semejanza, nunca se ve dos piezas con el mismo diseño. El motivo que se percibe inicialmente como un diseño positivo sobre fondo negativo, se puede apreciar también al revés. Un gran artista debe mantener un equilibrio perfecto entre los elementos positivos y negativos. Los diseños dan la impresión de que pueden ser comprimidos dentro de un espacio mucho más limitado, o que extendidos cubrirían el mundo entero si no estuvieran limitadas por el borde de la tela o el de la vasija. Ver un diseño shipibo es mirar por una ventana sobre el infinito: fenestra aeternitatis.  Los diseños siguen una trayectoria sin fin en la imaginación topológica del shipibo.    Las figuras principales representadas en el diseño shipibo son el cuadrado, el rombo y la cruz. La cruz puede simbolizar al espíritu inmortal de una persona. Un modelo del cosmos shipibo estaría representado simbólicamente mediante tres planos superpuestos. Nuestro mundo estaría en el centro. Los mundos de arriba y de abajo de la tierra son perfectamente simétricos. Así las cosas que están por debajo son el reflejo de las de arriba, como dijo Hermes Trimegisto.  Los planos, de forma cuadrangular, están orientados hacía los cuatro puntos cardinales, dándonos el cuadrado y el rombo.  Al juntar los cuatro puntos cardinales con los cuatro puntos intermedios, o solsticios, tenemos el octágono, diseño básico de las líneas de relleno. Se cree que el plano cósmico está dividido en cuatro partes iguales por una cruz central que reúne los puntos cardinales.  El centro del universo es el punto de intersección de los brazos de la cruz cósmica.



Los Shipibo dicen que hay una cruz enorme en el centro del cielo. Esta cruz invisible está representada por la constelación de la Cruz del Sur que domina el cielo del Ucayali durante los meses de sequía.  Los misionero se asombraron al saber que la cruz era una figura sagrada por los Shipibo desde tiempos remotos.

     Estos artistas Shipibos se nos muestran como los antiguos poetas y hermeneutas, o sea, intérpretes de signaturas eternas.    Estos Shipibos no reivindican la obra de arte como medio de expresión de sí mismos, como la mayoría de los artistas modernos. Se parecen a los matemáticos en el interés que tiene su disciplina por las verdades duraderas y eternas y por ese gusto por la estética de la simetría y la invariancia. Y es que, en su forma más pura, la matemática mantiene necesariamente una cierta reserva hacia, el..mundo real de la contingencia caprichosa y la idiosincrasia humana. Esta aversión por lo personal se manifiesta incluso en los libros de matemática aplicada y en los de divulgación. Para un matemático un libro que utilice en el la palabra «yo» no sería de matemática pura.

   En el arte shipibo reconocemos esa supervivencia metafísica, sin caer en la falaz ecuación entre esencialidad y simplificación.  El arte shipibo no es, por encima de todo, un producto del discurso, sino la articulación compleja de una unidad de sentido, la representación de la belleza sutil y elaborada del velo prolífico con que el logos se envuelve.



     Es por lo demás evidente que ningún arte podría sacar de la "naturaleza" formas que no estuvieran virtualmente implícitas en esos gérmenes a los que podemos denominar los "sellos geométricos". Así, el arte Shpibo como todo arte tradicional procede de una ciencia de la analogía, que basa la relación entre la imagen y su modelo en un símbolo geométrico, correspondiente a una cualidad espiritual inherente a aquello que debe ser representado.  Ésta es, por lo demás, la razón por la que los diseños shipibo permanecen siempre como "ornamentales": no extrayendo su razón de ser de una imitación ilusionista de la naturaleza, sino que guardan siempre el carácter objetivo de lo que son, a saber, formas geométricas, y colores repartidos sobre un plano. Como Comenta Ananda Coomaraswamy: «Haber perdido el arte de pensar en imágenes es precisamente haber perdido la lingüística propia de la metafísica y haber descendido a la lógica verbal de la «filosofía».  La verdad es que el contenido de una forma «abstracta» incorpora implicaciones que sólo con dificultad pueden expresarse en palabras, si es que pueden expresarse; la naturaleza misma del arte shipibo es la prueba inmediata de su contenido esencialmente intelectual.  Esto no se aplica sólo a las representaciones diagramáticas: en realidad no se hacía nada para el uso que no tuviera un significado tanto como una aplicación: «Las necesidades del cuerpo y del espíritu se satisfacían juntas»; «lo físico y lo espiritual todavía no se habían separado», «la forma significante, en la que lo físico y lo metafísico formaban originalmente una polaridad equilibrada. El conocimiento que tenemos del «ornamento» se ha vaciado incesantemente de significado en el discurrir del tiempo, y así decimos que se trata de un “ornamento” cuando queremos decir algo insignificante.  
Ya hemos dicho que los Shipibo refieren que hay una cruz enorme en el centro del cielo, y que esta cruz invisible está representada por la constelación de la Cruz del Sur que domina el cielo del Ucayali.



    Este motivo central del diseño shipibo está rodeada por Ronín, representada mediante infinidad de vueltas enroscadas a manera de una serpiente sin fin.  Esta Serpiente Cósmica que combina todos los diseños imaginables en su piel, y que en el tiempo mitológico mostró su piel a la mujer shipibo ancestral. Esta representación lineal da el ritmo básico al diseño, presentando múltiples variaciones sobre el mismo tema.  A su vez esas variaciones son representaciones de una partitura musical, cada diseño es el producto de una canción. Esos cantos llamados Ícaros tienen una función, además de contemplativa, terapéutica.
  Esta forma de crear y ver ha sido siempre el punto de vista normal y ecuménico del arte. La actitud del consumidor de arte actual es la del hombre que Platón llamaba «amantes de los colores y sonidos finos y de todo ese arte que hace que estas cosas tengan tan poco que ver con la naturaleza misma de lo bello» (República).  Queda la verdad de que «el arte es una virtud intelectual», y  de que «la belleza es afín a la cognición». «La ciencia hace a la obra bella; la voluntad la hace útil; la perseverancia la hace duradera».
 El pensamiento clásico griego es unánime con la forma artística tradicional shipiba.  Por ejemplo, la palabra, en griego, para poesía significa originalmente una «creación», de manera que, como dice Platón: «Las producciones de todas las artes son tipos de poesía y sus artesanos son todos poetas» (El Banquete 205c);    Así mismo el pensamiento indio dice en un texto clásico «Tejed vuestros cantos como los hombres tejen sus mantos».

 

 Desde el Rio Ucayali se puede ver la constelación de La Cruz del Sur, esta es una imagen y reflejo del verdadero “Centro del Mundo”. La interpretación de este simbolismo nos lleva directamente a consideraciones que se refieren a un sentido más “interior” y profundo de ese simbolismo: puesto que el ser que recorre esa especie de laberinto llega finalmente a encontrar así el “lugar central”, es decir, desde el punto de vista de la realización iniciática, su propio centro, el recorrido mismo, con todas sus complicaciones, es a todas luces una representación de la multiplicidad de los estados o modalidades de la Existencia manifestada a través de cuya serie indefinida el ser ha debido “errar” primero, antes de poder establecerse en ese centro.  Si lo comparamos con el simbolismo de los Vedas, la línea continua es entonces la imagen del sûtrâtmâ que une todos los estados entre sí, y, por lo demás, en el caso del “hilo de Ariadna” en conexión con el recorrido del laberinto, esa imagen se presenta con gran nitidez. Estos diseños del arte shipibo nos permiten establecer una semejanza más entre esos símbolos de un modo que pone de relieve una vez mas la perfecta concordancia de las diversas tradiciones.


          
  Conocemos que esos meandros, entre los shipibo, en alguna medida representan una defensa contra los influjos psíquicos hostiles, pueden considerarse también esos meandros como dotados de un valor de protección, aunque la reducción de los símbolos a un uso más o menos “mágico” corresponde ya a un estado de degradación desde el punto de vista tradicional. 

   Paralelismo con la ciencia actual
 Estamos acostumbrados a ver algunos descubrimientos  científicos recientes, van a dar con ciertas concepciones antiguas generalmente olvidadas y desdeñadas en esta época  moderna henchida de racionalidad. El punto de vista de los antiguos era esencialmente sintético y todo se miraba bajo el dominio de la metafísica pura; el de los modernos, por el contrario, se manifiesta como analítico.  Unir esas dos visiones u ojos será el propósito que nos induce a escribir este texto. No es una digresión comentar que en el Corán hay unas profecías  que se refieren al anticristo, Al Dachal. Según  esta tradición, el Anticristo es de baja estatura, es ciego de un ojo, tiene la cara rojiza y los cabellos hirsutos; vendrá al mismo tiempo que Al – Madhi.  y que éste “surgirá cuando el caos esté reinando en el mundo.  El ser tuerto puede ser interpretado a esa tendencia actual a mirar con ese ojo racional o lunar y olvidar el ojo intelectual o solar. Estos acercamientos son un hecho extremadamente importante desde el punto de vista de la historia de las ideas. Es ahora cuando podemos establecer un acercamiento entre el conocimiento matemático actual y el análogo shipibo ejemplarizado en sus diseños lineales que recorren toda la superficie de sus obras de arte.Esta conjunción la podemos encontrar con lo que se llama en matemáticas las «curvas de Peano o de Hilbert», que llenan el plano. 



            Estos nuevos descubrimientos matemáticos que no encajaban en los patrones de Euclides y que fueron declaradas “patológicas” como una “galería de monstruos”, creyendo que había nacido fuera de los límites naturales, han devenido a ser inherentes a muchos de los objetos naturales que nos rodean. Es curioso constatar que estas estructuras matemáticas que creían escapar del naturalismo utilizan un lenguaje matemático que se muestra, otra vez, como increíblemente eficiente en las ciencias naturales.

Curvas de Peano y de Hilbert

En 1890, el matemático y profesor de la Universidad de Turín, Giuseppe Peano, advirtió que se pueden definir curvas que llenan áreas completas, curvas que ahora se llaman "Curvas de Peano". Elaboró la formación de una curva que rellenaba todo el cuadrado unidad.  

         Aunque, como ya hemos dicho, el primero que construyó una curva así fue Giuseppe Peano,  también  el matemático David Hilbert, un año después que Peano, realizaba una versión más sencilla de la curva que también rellena todo el intervalo unidad.La dimensión de esta curva es 2, igual que la superficie donde se dibuja, pues la curva rellena el plano en su totalidad (llegando al infinito , claro está). La curva de Peano y Hilbert es un caso particular de las curvas que rellenan el espacio ("space filling curves").
De alguna manera estas curvas interesan, sobre todo, a los matemáticos que realizan las primeras aproximaciones a lo que hoy conocemos como fractales.   Debemos saber que la dimensión fractal de una curva está generalmente entre 1 y 2. La de Peano llega al límite, tomando el valor 2, es decir que su dimensión fractal es 2.

               
            Los elementos básicos de las curvas de Hilbert son dos elementos, uno que llamamos "copas", esto es el cuadrado con la cara abierta y otro que llamamos "uniones", que es el vector que une dos copas. La cara abierta de una copa puede estar arriba, abajo, a la izquierda, o a la derecha. Además, cada copa tiene dos puntos-finales, y cada uno de estos pueden ser el punto de entrada o el punto de salida.    De esta manera las aplicaciones actuales de la curva de Hilbert residen, sobre todo en el campo del procesado de la imagen: especialmente en la compresión de la imagen y en el dithering.  





 


   Fractales

Un germen de lo que se desarrollará con el nombre de fractales dado por B. Mandelbrot corresponde a lo que hemos descrito como las «curvas de Peano y Hilbert». La geometría tradicional, la euclídea, es la rama de la matemática que se encarga de las propiedades y de las mediciones de elementos tales como puntos, líneas, planos y volúmenes. La geometría euclídea también describe los conjuntos formados por la reunión de los elementos más arriba citados, cuyas combinaciones forman figuras o formas específicas.
 
                       
     Sin embargo, las formas encontradas en la naturaleza, como montañas, franjas costeras, sistemas hidrográficos, nubes, hojas, árboles, vegetales, copos de nieve, y un sinnúmero de otros objetos no son fácilmente descriptos por la geometría tradicional.La geometría fractal provee una descripción y una forma de modelo matemático para las aparentemente complicadas formas de la naturaleza. Éstas poseen a veces una remarcable invariancia de simplificación bajo los cambios de la magnificación, propiedad que caracteriza a los fractales.Estos se generan mediante un Algoritmo recursivo, es decir por iteración de una operación.
Estas curvas de Peano pueden ser representadas en tres dimensiones, realizando las mismas operaciones que en el plano.




 

  Hemos reconocido la similitud entre las curvas de Peano y Hilbert con las curvas de los diseños shipibos. Nos asombrará saber que los equipos de investigación de los doctores Eric S. Lander, del Broad Institute perteneciente a la Universidad de Harvard y al MIT, y del doctor Job Dekker de la Universidad de Massachussets  han presentado, en un artículo recientemente publicado en la revista Science, que las hebras de las moléculas de ADN se empaquetan en  el núcleo de una célula, siguiendo la estructura topológica de las curvas de Peano y por tanto de los diseños shipibos.


                 

 Una de las mayores incógnitas con las que se enfrenta la citología es intentar conocer cómo una molécula de ADN, que en su total extensión puede llegar hasta los dos metros, puede empaquetarse en el pequeño tamaño del núcleo de una célula eucariota, de solamente unas micras.  Además de que esa molécula ha de seguir siendo perfectamente funcional permitiendo procesos como la transcripción, la replicación o la reparación de la molécula, lo que implica que forzosamente ha de estar plegada de tal forma que deje espacio para la interacción con las proteínas que controlan esos procesos. 


                             
 De tal manara que el ADN no se pliega como un ovillo sin forma en el núcleo, sino que se acerca al patrón regular y matemático  que conocemos como curva de Peano.  Ya hemos dicho que  éste fue un ejemplo temprano de lo que en la actualidad conocemos como fractal. El trazado de estas curvas se acerca a cualquier distancia de cada punto de una superficie cuadrada, rellenándola. 


                           
   En el caso del ADN, éste hace lo mismo, pero en un espacio esférico. En las curvas de Peano no hay puntos de cruce, por lo que las hebras nunca se enredan. Las características que cumple una curva de Peano son: (a) no pasa dos veces por el mismo punto, (b) es continua y converge uniformemente y (c) la función que define la curva es inyectiva, y es homeomorfa a un intervalo, sin embargo, su límite es de una dimensión superior. Un trazado de este tipo de curvas es que se puede observar en la primera figura de este artículo, una curva que se va plegando en el espacio sin cruzarse ni tocarse en ningún punto.


 Esta disposición permite además que ambas hebras puedan abrirse sin interacción con cadenas cercanas. Estas curvas de Peano, desarrolladas en el espacio, son las que se utilizan también para proteger las pantallas de los ordenadores. De esa manera recorre toda la superficie de ella haciendo que todos los pixeles tengan una actividad y descanso similar. Tenemos un ejemplo en el salvapantallas que con el nombre de “tuberias” utiliza el sistema operativo de Windows.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Geometría del Dólar


 Geometría del dólar


Se dice que el símbolo $, que indica al dólar, sería una estilización de las Columnas de Hércules que aparecían en las monedas acuñadas en la Ceca de México, los reales de a 8 llamados columnarios. Las barras verticales serían las columnas y la S seria la banda con la leyenda «Plus Ultra» que las envolvía. Un sello con esta forma se estampaba sobre los lingotes de oro y plata que viajaban en las Flotas de Indias con destino al Tesoro Real. De tal manera que el escudo actual de España estaría enmarcado por el.



Los símbolos y sellos que hoy adornan los billetes de un dólar fueron diseñados, tiempo antes de su impresión en 1935 por Franklin D. Roosevel, por Thomas Jefferson, John Adam y Benjamín Franklin. Todos ellos son símbolos masónicos, porque masones fueron Franklin, Adam, Jefferson y por supuesto el propio Roosevelt.
Como vemos el dólar, tiene escrita la proclamación: En dios confiamos. Aunque parece que la idolatría piensa en un dios suministrador de consumo.
En la base de la pirámide podemos encontrar escrito en números romanos el año 1776 ( MDCCLXXVI ), en concordancia con el año de la independencia de los Estados Unidos, pero…. tambien el año en que el sacerdote jesuita de origen judío, Adam Weishaupt, fundó la orden de los Iluminati. A esta orden, las hipótesis conspiracionistas, se le atribuyen el manejo y los designios del poder mundial.

http://www.youtube.com/watch?v=S4my9lzRRy8

Además de otros símbolos numéricos como el de la piramide de 13 escalones, y esa aguila que posee en una de sus patas trece flechas … en su otra pata sostinene una rama con 13 hojas.
Se comenta que el numero 13 aparece repetitivamente en los billetes de Dollar, debido a que 13 es la cantidad de estados que se independizaron de Inglaterra, para formar lo que hoy conocemos como Estados Unidos.

Hay tres edificios emblemáticos de la capital de los Estados Unidos, en lo que se conoce como “National Mall” traducido como “Bulevard Nacional", me refiero a el Capitolio la Casa Blanca y el Memorial Jefferson que están colocados en un perímetro conformando un triángulo isósceles. Entre la Casa Blanca y el memorial Jefferson hay, exactamente, 1776 metros. El mismo año de la fundación de los Estados Unidos y también, de la secta Iluminati. Por encima, se sitúa una gran explanada circular y el Capitolio.



Triangulación de los tres monumentos emblemáticos

Los lados de este triángulo miden exactamente 2310 metros de largo, con lo que la relación entre la base y los lados es de 0’76. Aproximadamente la misma proporción existente en la pirámide grabada en el billete de un dólar. Las avenidas y veredas que atraviesan el gran tramo central del paseo, lo dividen en 13 tramos, exactamente los mismos escalones que tiene la pirámide del billete de dólar. Estas revelaciones se atribuyen a Châtillon.

Como he comentado alguna vez hace un tiempo descubrí unas características del billete del dólar que se pueden encajar con la papiroflexia y los juegos de plegado de papel.
La geometría básica del plegado de papel, de alguna manera, me ha fascinado. Pasaré a explicar estas características geométricas del billete. Advirtamos que la etimología de la palabra "explicar" viene de "ex", poner fuera, mostrar. y de "plicare", plegar, de allí pliegue.

De tal manera que palabras como "implicar", "complicar", etc. hacen referencia a las plegaduras, tema que nos concierne.
Si observamos la proporción del billeteo y recordando que G. Washington era masón, y teniendo en cuenta el gusto por la geometría que heredaron de los antiguos masones operativos, supuse que tendría una base geométrica. Estaba en lo cierto, pues como se vé en el gráfico que adjunto, la relación proporcional entre la anchura y la largura está basada en la raiz cuadrada de 2, es decir 1'4142. Si le damos a la anchura el valor de 1, veremos que la largura tiene el valor de 1 más raíz cuadrada de 2. Es decir 2'4142. 



Este número es el llamado número plateado o razón plateada. Su nombre es una alusión a la razón áurea; y es una constante matemática que de manera análoga a la que el número áureo es la proporción limitante de la sucesión de Fibonacci, el número plateado es la proporción limitante de la sucesión de Pell.   La razón plateada (δS) es un número irracional definido por la suma de 1 y la raíz cuadrada de 2. Se dice que un rectángulo es un "rectángulo de plata" si al cortarle dos cuadrados iguales y de lado igual al
lado menor del rectángulo, como indica la figura adyacente, lo que queda es un rectángulo semejante al original. 



 Hay un rectángulo relacionado que ha sido utilizado con alguna frecuencia en la arquitectura.  Es el rectángulo que tiene 1 por lado menor y raíz cuadrada de 2 por lado mayor.  Por ejemplo   la planta de la Sacristía Vecchia de Brunelleschi (sigloXV),  está enmarcada en un rectángulo diagonal derivado del cuadrado proyección de la cúpula.  





Este rectángulo tiene unas propiedades características de este rectángulo, son: 1)Si dividimos por la mitad el lado mayor, obtenemos dos rectángulos iguales, de lados √2/2 y 1, cuya proporción es la misma que la del rectángulo inicial. Este proceso de dividir un rectángulo diagonal por la mitad del lado mayor puede iterarse indefinidamente, obteniéndose una sucesión decreciente de rectángulos semejantes con proporción √2. 2)Si duplicamos el lado menor de unr ectángulo diagonal, el nuevo rectángulo de lados √2 y 2, tiene la misma proporción que el rectángulo inicial. La iteración de este proceso nos proporciona una sucesión creciente de rectángulos semejantes, con proporción √2.



En la figura siguiente, observamos como la puerta de la Catedral de Bilbao está enmarcada en un doble cuadrado de lado el ancho de la puerta y hasta el tercer arco es un rectángulo de plata.





  La otra imagen nos muestra la vista, desde la plaza de San Antolín, de la fachada de la Catedral de Palencia, la cual está enmarcada en un rectángulo de plata.



  Las propiedades algebraicas del número de plata, descritas anteriormente, tienen una traducción geométrica y de composición dinámica interesante para la generación de formas en el diseño. Así, si tomamos como germen o inicio del proceso un rectángulo de plata, y le aplicamos cualquiera de los dos procesos iterativos:

1: añadirle dos cuadrados (por el lado mayor),
2: restarle dos cuadrados,
obtenemos un rectángulo semejante al germen inicial.



Plicaturas del dólar


Como hemos dicho, esta proporción tiene la curiosa propiedad de, si doblamos los dos lados creando dos cuadrados, crear un rectángulo central semejante al inicial del billete. La relación se establece así: 1 dividido entre 2'4142 será igual a 0'4142 dividido entre 1. De tal manera que realizando esta operación de forma continuada, siempre dejaríamos un rectángulo semejante al original. Los matemáticos griegos observaron que algunos seres naturales crecían en tamaño, pero siempre conservaban la misma forma. Denominaron al fenómeno crecimiento gnomónico. Herón de Alejandría definió el proceso diciendo que el "gnomon" es cualquier figura que añadida a la figura original, produce una figura semejante a la original. En el caso del rectángulo de plata, el gnomon son dos cuadrados de lado igual a la dimensión mayor del mismo.  De alguna manera se comportaría como un fractal en el sentido de que iterando la misma operación se genera una figura semejante. La misma generación de rectángulos en crecimiento y semejantes al dólar original, se generan si añadimos dos cuadrados a cada lado longitudinal de esa misma medida.
Quizás este diseño fuera estimado como una suerte de talismán que, como su propiedad geométrica, sea capaz de autogenerarse. De alguna manera como promete el lema "Annuit Coeptus”, que significa “nuestra empresa es exitosa”.






Otra característica de este diseño y que se puede constatar mediante el plegado del papel del billete, es que si como en el gráfico adjunto, plicamos los bordes de tal manera que formamos dos cuadrados, crearemos un rombo que plegado por la mitad, dejará un triángulo isósceles con un ángulo apical de 45º y cuyos lados son raiz cuadrada de 2 y su base la diagonal del rectángulo más pequeño formado en el centro del billete.










Los lados de este triángulo, si tomamos la anchura como valor unidad, serán exactamente raiz cuadrada de 2 de largo, con lo que la relación entre la base y los lados es de 0’76. Aproximadamente la misma proporción existente en la pirámide grabada en el billete de un dólar y la misma que existe entre el Capitolio, la Casa Blanca y el Jefferson Memorial.




domingo, 17 de enero de 2010

Los Cuernos y las Coronas

LOS CUERNOS DE MOISÉS



Entre los celtas existía un dios llamado Belen idéntico a Ablun o Aplude. Este correspondía al Apóllôn Karneîos de los hiperbóreos, siendo convertido en Apollôn (Apolo) entre los griegos. Quisiera formular algunas consideraciones concernientes al nombre Karneîos, así como al de Krónos (Cronos), con el cual está en estrecha relación, ya que ambos nombres tienen la misma raíz KRN, que expresa esencialmente las ideas de “elevación” y potencia”. Por tanto la etimología del nombre podría relacionarse con el significado de ‘astado’. También podría tener una relación con el antiguo demonio indio Kroni.



El sentido de “elevación” derivado etimológicamente del nombre Krónos conviene a Saturno, que corresponde a la más elevada de las esferas planetarias, el “séptimo cielo” o el Satya-Loka ( Lugar de los Sabios) de la tradición hindú. Este planeta gobernaba la “edad de oro”, es decir, del Satya-Yuga o primera fase del Manvántara.
El Capitolio, el otrora corazón de Roma y luego corazón del Imperio romano, fue llamado Saturnius Mons porque al pie de la colina se estableció Saturno, a quien habrían construido un altar, antes de la guerra de Troya, en el lugar donde más tarde se levantó su templo. La tradición refiere la existencia sobre el Capitolio de una ciudad de Saturno llamada Larissa Capitolina. Se recordaba la existencia en Roma y en el Lacio de una antiquísima “estirpe saturnia”, de los tiempos del rey Jano, que vive según las costumbres de la Edad de Oro.



 El mito narra que Saturno, al final de su reinado, desapareció repentinamente bajo tierra . No se trata de “muerte” sino de latencia, de un poder que se retira misteriosamente a lo invisible pero que sigue existiendo, invisible y oculto, como germen de posibilidades futuras. Es significativo el hecho de que la tradición romana coloque la “Tumba de Saturno” en las entrañas del Capitolio, o sea del monte que le habían consagrado. Saturno es Soberano de los orígenes e hipóstasis divina: “del etéreo Olimpo Saturno fue el primero en descender” . El mito romano muestra claramente la conciencia de que la tradición romana nace en el Centro primordial y hace asumir a Roma el papel de Centro derivado de él para la custodia y transmisión de aquella Sabiduría en el ciclo que con Roma se inaugura. En el Capitolio, consagrado a Saturno y por lo menos desde el siglo VI a Júpiter, se celebraba el rito augural con el que el poder, o auctoritas. descendía sobre el rey-sacerdote. El nombre del dios parece haber sido, en tiempos arcaicos, Sateurnus y los Romanos lo interpretaban generalmente como derivado de satus: la acción de sembrar . Satur, por otra parte, significa “saciado”, “abundante”, “fértil”de ahí la palabra “saturado”. De esta manera, Saturno tiene conexión con la “semilla” y con el misterio de la germinación en el regazo de la tierra. Esta interpretación ha de entenderse en sentido no exclusivamente material sino metafísico. Saturno está asociado en el mito a Jano, dios de los “tránsitos” de las “puertas” y dios de la enseñanza oculta, de la “Urbe Arcana” donde los Misterios de la Edad de Oro, las “semillas” de la Æternitas de Roma, están custodiados, junto con los pignora imperii, bajo la tutela del Genio de la Urbe.



 Saturno, como el “Pilar”, se presenta, entonces, como símbolo del Ser, quieto y oculto tras el torbellino del devenir. La raíz del nombre Saturnus es idéntica a la que en sánscrito indica la plenitud del “ser”, la perfección interior: sat. Sat es, en la India, el atributo del Señor Supremo entendido como “aquél que es”, fuente autoexistente, Vida no agotada e inagotable y Satya yuga es la Edad de Oro, de la plenitud del Ser. De esta manera, el nombre mismo de Saturno parece remontarse al patrimonio de un común léxico sacro indoeuropeo. El ocultamiento de la sabiduría “saturnal” y de la estirpe “saturnal” alude, pues, a una decadencia que prosigue su marcha, la edad oscura, pero al mismo tiempo preanuncia el misterio de la renovatio que tendrá por centro la Roma renovata de la que deberá partir el impulso vital para el regreso a los aurea sæcula.



Entre los pueblos indoeuropeos, Karneîos es el dios del Karn, es decir, del “alto lugar” que simboliza la Montaña sagrada del Polo, y que entre los celtas estaba representado por el cairn, o montón de piedras que ha conservado aquel nombre. La piedra, por lo demás, está a menudo en relación directa con el culto de Apolo, como se advierte en particular por el Ómphalos de Delfos.



La relación entre el “Pilar” y el templo de Artemisa de Éfeso, que en algún lugar he comentado, nos dispone a recordar que Artemisa es hermana de Apolo. Este dios, al que se suele representar sentado sobre el “Omphalos” de Delfos, nos hace reflexionar, o mejor nos señala con sus flechas, que apuntemos a la diana de su nombre, Apolo. En la etimología de su nombre encontraremos algo del principio esencial que representa, pues se puede interpretar “A” como partícula negativa y “poli” mucho. De tal forma que es el dios que lleva a la unidad por remisión de la pluralidad.
Esta función de “unificador”, corresponde de manera eminente a la Virgen, pues es llamada “conciliadora de los contrarios”. 



También a Jesucristo, que sentado en los brazos de la Virgen del Pilar, se le canta en la Antífona de Visperas del día 22 Adviento:« Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra».
En efecto, el significado fundamental de este hecho, es que en realidad todo está contenido en el centro, y en este caso el centro es el Pilar que como emblema del “Principio de inmovilidad,” nos coloca en un punto de vista desde el que encontramos en él, de algún modo y como “arquetipo”, si cabe expresarse así, todo cuanto se encuentra en el conjunto del Universo.



En relación a la corona de la Virgen del Pilar, así está escrito en el capítulo 12 del Apocalipsis: “una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”.


El emblema de estas doce estrellas parece que tiene que ver en la bandera de la “Unión Europea”, pues según se dice: Robert Schuman, Konrad Adenauer y Alcide De Gásperi rezaron juntos en la catedral de Estrasburgo ante la imagen de la Virgen Inmaculada. Nuestra Señora, coronada de doce estrellas, está representada en una de sus vidrieras. Esta oración la realizaron justo antes de defender el proyecto de Tratado de la Comunidad ante el Consejo de Europa. Tratado que fue aprobado el 8 de diciembre de 1955, festividad de la Inmaculada Concepción”.




Retornando al objetivo inicial que era analizar el nombre mismo de “cuerno”. Podemos observar que está manifiestamente vinculado a la raíz KRN, lo mismo que el de la “corona”, que es otra expresión simbólica de las mismas ideas, pues esas dos palabras (en latín cornu y corona) están muy próximas entre sí. Es conocido que la corona es la insignia del poder y la señal de una jerarquía elevada, también encontramos una relación con los cuernos en el hecho de que éstos también están situados en la cabeza, parte del cuerpo que representa la idea de una “sumidad”. 



Empero, hay algo más: la corona era primitivamente un aro ornado de puntas en forma de rayos; y los cuernos, análogamente, se consideran como figuración de los rayos luminosos, como vemos en la representación de Moisés basada en el texto de Exodus 34:29-30. El describe a Moisés descendiendo del Monte Sinaí, con el rostro “emitiendo rayos de luz”.



 La palabra hebrea “qaran” como verbo equivale a “emitiendo rayos de luz” pero como sustantivo significa “cuerno”. De tal manera la Biblia Latina describía, adecuadamente simbolizado, el resplandeciente rostro de Moisés como “quod cornuta esset facies sua”.

En el Gráfico anterior añado diversas representaciones de Moisés en las que aparece con sus “cuernos”.
Los rayos luminosos son adecuados como atributo de la potencia, ya sea, según los casos, sacerdotal o real, es decir, espiritual o temporal, pues la designan como una emanación o una delegación de la fuente. misma de la luz, según en efecto lo es cuando es legítima.



Podrían darse múltiples ejemplos, de proveniencia muy diversa, de cuernos empleados como símbolos de potencia; particularmente, se los encuentra así en la Biblia, y más en especial aún en el Apocalipsis, donde en este texto se extiende a cualquier potencia que fuere, sea maléfica o benéfica.



En el texto se encuentran los cuernos del Cordero, pero también los de la Bestia. Como en la tradición hebrea el cuerno (shofar) es utilizado para convocar entre otras cosas a las asambleas.



Este significado simbólico del cuerno, que representa el poder de convocatoria, permite una interpretación del carácter maléfico que tiene los medios de comunicación como “los cuernos de la Bestia”.
Para terminar señalamos como ya hizo René Guenon la vinculación de los cuernos y las coronas, pero en el orden vegetal con las espinas. La corona de espinas de Cristo de la que, se dice, eran de acacia, se aproxima así, a la corona de rayos luminosos.



Recordemos también que Ammón mismo era denominado “Señor del doble cuerno” (Libro de los Muertos, cap. CLXV). Y que Alejandro Magno es posible que haya llevado un casco ornado de dos cuernos. El Corán refiere que Alejandro Magno, que en el mundo árabe era conocido como Iskandar o Dhu al-qarnayn (“el de los dos cuernos”), fue uno de los héroes sobre los que más se escribió en la literatura árabe, persa y turca–, acompañado por Khidr, “el verde”, fue a buscar la Fuente de la Vida en el País de las Tinieblas (sura 18, versículos 59-81).



Parece ser que la palabra griega Keraunós, que designa el ‘rayo’, parece derivar también de la misma raíz; observemos a este respecto que el rayo hiere habitualmente las sumidades, los lugares o los objetos elevados; y hay que tener en cuenta también la analogía del relámpago con los rayos luminosos.



Otra aspecto sobre el que querría fijar la mirada es sobre el emblema de la corona que aparece en el Pilar sobre el nombre de María, pues en la tradición hebrea, Kéter, la ‘Corona’, ocupa la sumidad del árbol sefirótico.



En otros escritos que he realizado, he intentado hacer aproximaciones entre la tradición oriental, especialmente la taoísta, y la occidental. La tradición occidental, creo, está genuinamente representada por la católica. La tradición católica es heredera de la hebrea, y en esta me ha parecido encontrar un paralelismo especial entre sus dos fundadores, me refiero al ya tratado Moisés y a Fu-Xi.





Ahora simplemente haré una exposición gráfica de sus atributos más característicos, que acabamos de tratar, me refiero a sus cuernos. Más adelante escribiré sobre estas aproximaciones que relacionan diferentes fundadores con los mismos atributos.




viernes, 8 de enero de 2010

El Árbol de Navidad

El Árbol de Navidad



A propósito de la Navidad y del “Árbol” que utilizamos para representarla. Advierto que tiene unas profundas raíces en la tierra fértil de la tradición católica. Para comenzar a desarrollar esta propuesta, reproduzco un fragmento de las visiones que tuvo la Venerable Anna Katharina Emmerich, agustina del convento de Agnetemberg en Dülmen, Westfalia, nacida en el año 1774, y transcritas por Clemens Brentano.


«El Magnificat es un cántico de acción de gracias por el cumplimiento del Sacramento que bendijo la Vieja Alianza.
Durante la oración de María ví la sucesión ininterrumpida de todos sus antepasados. Hubo en el transcurso de los años tres veces catorce matrimonios sucesivos en los que el padre es siempre hijo del matrimonio precedente. De cada uno de estos matrimonios salía un rayo de luz que iba a parar a María que ahora estaba rezando.

Árbol con los 42 antepasados en el tronco, lo inicia Abraham


Por momentos crecía ante mis ojos esta representación, como un árbol genealógico con ramas de luz que se fuese ennobleciendo cada vez más hasta que por fin, en un lugar muy preciso del árbol de luz, vi empezar a refulgir claramente la santa e inmaculada carne y sangre de María en la que Dios se haría humano. La recé con la alegría esperanzada y anhelante del niño que ve crecer ante sí el árbol de Navidad.

El conjunto era una imagen de la aproximación de Jesucristo y su Santísimo Sacramento según la carne. ¡Ay!, fue como si viese madurar el trigo en pan de vida del que estaba hambrienta.
cantar la genealogía de Nuestro Señor ante el Santísimo Sacramento el día del Corpus encierra en sí un grande y profundo misterio. También supe con ello que entre los antepasados de Jesús según la carne hubo quienes no fueron santos sino pecadores y que no por eso dejaron de ser peldaños de la escala de Jacob por la que Dios descendió a la humanidad, igual que permanece en los obispos indignos la fuerza de consagrar el Santísimo Sacramento y conferir el Orden sacerdotal con todos los poderes que le acompañan».





Se observará que tres veces catorce es cuarenta y dos (3 x 14 = 42), número formado por las letras hebreas Mem y Beth que figuran en el mandil del tercer grado escocés antiguo y aceptado. La letra Beth tiene 2 por valor numérico y la letra Mem tiene 40, de tal manera que su suma da 42. Una relación simbólica con este número, lo encontramos también en las fechas litúrgicas y conmemorativas que se celebran en la Basílica del Pilar. Si contamos los días transcurridos desde la fecha de la aparición mariana a Santiago, 2 de Enero hasta la festividad del Pilar, 12 de Octubre, comprobaremos que transcurren 10 meses lunares. Se puede inferir que se refiere a el tiempo de gestación humana, y si como en muchas tradiciones este tiempo se cuenta desde la concepción y no desde la última regla, veremos que median 42 semanas.

Esta imagen reproduce el árbol genealógico de los 62 antepasados desde Adán. Si contamos desde Abraham, podemos ver que cuentan 42 antepasados.

El Canónigo Crampon explica en sus notas que San Mateo quiso encerrar toda la genealogía de Jesús en un marco sistemático, en el que cada período compuesto de catorce generaciones reproduce dos veces el número siete, sagrado entre los judíos... Citemos también a Orígenes, que precisa que las 42 estaciones que los hebreos pasaron en el desierto antes de llegar al Jordán, en busca de la Tierra prometida, representan un doble misterio: "Cristo descendió hasta nosotros a través de 42 antepasados según la carne, como por otras tantas estaciones, y es a través del mismo número de estaciones que los Hijos de Israel ascendieron hasta el lugar en que comienza la herencia prometida" ("27ª Homilía sobre los Números").



La imagen del árbol genealógico de Jesucristo es la que dibujó el Abad Joaquin da Fiore, como vemos están representadas las 42 generaciones que precedieron a Jesús según el apóstol Mateo. Joaquín da Fiore las anota mediante tres X (xxx) que representa al número 30 en cifras latinas, por ser este el número aproximado de los años que tiene una generación.

Pero no sólo hay luz en esa lista. Lo verdaderamente conmovedor de esta genealogía es que ninguno de los dos evangelistas ha «limpiado» la estirpe de Jesús. En su árbol genealógico no se ocultan las «manchas» que en él pudiera haber, como el hijo ilegitimo y el matrimonio vergonzoso. Los evangelistas hacen aparecer a Farés, hijo incestuoso de Judá; Salomón, hijo adulterino de David. Se puede decir que Cristo desciende de bastardos. De alguna manera está aquí expresada la ocasional estirpe bastarda de la cadena apostólica.
Y también no era frecuente que en las genealogías hebreas aparecieran mujeres, pues además de María, en esta aparecen cuatro y las cuatro con historias tristes. Tres de ellas son extranjeras (una cananea, una moabita, otra hitita) y para los hebreos era una infidelidad el matrimonio con extranjeros. Tres de ellas son pecadoras. Sólo Ruth pone una nota de pureza. No se oculta el terrible nombre de Tamar, nuera de Judá, que, deseando vengarse de él, se vistió de cortesana y esperó a su suegro en una oscura encrucijada. De aquel encuentro incestuoso nacerían dos ascendientes de Cristo: Farés y Zara. Y el evangelista no lo oculta. Y aparece el nombre de Rajab, pagana como Ruth. y «mesonera», es decir, ramera de profesión. De ella engendró Salomón a Booz.
Y no se dice: «David engendró a Salomón de Betsabé», sino, abiertamente, «de la mujer de Urías». Parece como si el evangelista tuviera especial interés en recordarnos la historia del pecado de David que se enamoró de la mujer de uno de sus generales, que tuvo con ella un hijo y que, para ocultar su pecado, hizo matar con refinamiento cruel al esposo deshonrado.


El tema iconográfico del árbol de Jesé tiene sus raices en el Antiguo Testamento, en la profecía de Isaias 11:1-2 "Una rama saldrá del tronco de Jesé, una flor surgirá de sus raices. Sobre el reposará el espíritu de Yave..." Jesé era el padre del Rey David y según las profecías el mesías procedería de la Casa de David. La genealogía de Cristo nos aparece en la Biblia en Mateo 1:1-17 y en Lucas 3:23-38; en ambas genealogías, los evangelistas tratan de conectar a Jesús con David por la profecía mesianica, pero en ambos se hace la conexión a través de José, el cual solo era "padre putativo" pero la ley judia acepta este hecho como de pleno derecho genealogico y conexión a la familia del progenitor adoptivo. Jesús mismo en el Apocalipsis de San Juan dice (Ap 22,16) "Yo soy la raiz y retoño de David" incluyendose dentro de los descendientes de David. 




Por otro lado, la tradición con los Padres de la Iglesia y los teologos medievales, identifican la genealogía de Jesé con la Virgen Maria, y este hecho viene dado por la forma de interpretar la traducción de la Biblia de San Jerónimo; San Jerónimo nos dice "et egredietur virga de radices Jesse, et flos de radice egredietur" (y una vara saldrá de la raiz de Jese, y una flor de la raiz de éste saldrá) Virga puede ser traducido tanto como vara como virgen. Asi se identificó la vara-rama como la Virgen y la flor como Jesús.



Aquí añado un detalle de un grabado del Jesuita A. Kircher, en el que se aprecia, rodeando la Estrella de Jesús (Iod, Hei, Shim, Vau, Hei), a las 42 letras del Nombre de Dios