miércoles 3 de febrero de 2010

Geometría del Dólar



Geometría del dólar

Se dice que el símbolo $, que indica al dólar, sería una estilización de las Columnas de Hércules que aparecían en las monedas acuñadas en la Ceca de México, los reales de a 8 llamados columnarios. Las barras verticales serían las columnas y la S seria la banda con la leyenda «Plus Ultra» que las envolvía. Un sello con esta forma se estampaba sobre los lingotes de oro y plata que viajaban en las Flotas de Indias con destino al Tesoro Real. De tal manera que el escudo actual de España estaría enmarcado por el.








Los símbolos y sellos que hoy adornan los billetes de un dólar fueron diseñados, tiempo antes de su impresión en 1935 por Franklin D. Roosevel, por Thomas Jefferson, John Adam y Benjamín Franklin. Todos ellos son símbolos masónicos, porque masones fueron Franklin, Adam, Jefferson y por supuesto el propio Roosevelt.
Como vemos el dólar, tiene escrita la proclamación: En dios confiamos. Aunque parece que la idolatría piensa en un dios suministrador de consumo.
En la base de la pirámide podemos encontrar escrito en números romanos el año 1776 ( MDCCLXXVI ), en concordancia con el año de la independencia de los Estados Unidos, pero…. tambien el año en que el sacerdote jesuita de origen judío, Adam Weishaupt, fundó la orden de los Iluminati. A esta orden, las hipótesis conspiracionistas, se le atribuyen el manejo y los designios del poder mundial.


 
http://www.youtube.com/watch?v=S4my9lzRRy8


Además de otros símbolos numéricos como el de la piramide de 13 escalones, y esa aguila que posee en una de sus patas trece flechas … en su otra pata sostinene una rama con 13 hojas.
Se comenta que el numero 13 aparece repetitivamente en los billetes de Dollar, debido a que 13 es la cantidad de estados que se independizaron de Inglaterra, para formar lo que hoy conocemos como Estados Unidos.

Hay tres edificios emblemáticos de la capital de los Estados Unidos, en lo que se conoce como “National Mall” traducido como “Bulevard Nacional", me refiero a el Capitolio la Casa Blanca y el Memorial Jefferson que están colocados en un perímetro conformando un triángulo isósceles. Entre la Casa Blanca y el memorial Jefferson hay, exactamente, 1776 metros. El mismo año de la fundación de los Estados Unidos y también, de la secta Iluminati. Por encima, se sitúa una gran explanada circular y el Capitolio. 




Triangulación de los tres monumentos emblemáticos

 Los lados de este triángulo miden exactamente 2310 metros de largo, con lo que la relación entre la base y los lados es de 0’76. Aproximadamente la misma proporción existente en la pirámide grabada en el billete de un dólar. Las avenidas y veredas que atraviesan el gran tramo central del paseo, lo dividen en 13 tramos, exactamente los mismos escalones que tiene la pirámide del billete de dólar. Estas revelaciones se atribuyen a Châtillon.

Como he comentado alguna vez hace un tiempo descubrí unas características del billete del dólar que se pueden encajar con la papiroflexia y los juegos de plegado de papel.
La geometría básica del plegado de papel, de alguna manera, me ha fascinado. Pasaré a explicar estas características geométricas del billete. Advirtamos que la etimología de la palabra "explicar" viene de "ex", poner fuera, mostrar. y de "plicare", plegar, de allí pliegue.

De tal manera que palabras como "implicar", "complicar", etc. hacen referencia a las plegaduras, tema que nos concierne.
Si observamos la proporción del billeteo y recordando que G. Washington era masón, y teniendo en cuenta el gusto por la geometría que heredaron de los antiguos masones operativos, supuse que tendría una base geométrica. Estaba en lo cierto, pues como se vé en el gráfico que adjunto, la relación proporcional entre la anchura y la largura está basada en la raiz cuadrada de 2, es decir 1'4142. Si le damos a la anchura el valor de 1, veremos que la largura tiene el valor de 1 más raiz cuadrada de 2. Es decir 2'4142. 


Plicaturas del dólar
Esta proporción tiene la curiosa propiedad de, si doblamos los dos lados creando dos cuadrados, crear un rectángulo central semejante al inicial del billete. La relación se establece así: 1 dividido entre 2'4142 será igual a 0'4142 dividido entre 1. De tal manera que realizando esta operación de forma continuada, siempre dejaríamos un rectángulo semejante al original. De alguna manera se comportaría como un fractal en el sentido de que iterando la misma operación se genera una figura semejante. La misma generación   de rectángulos en crecimiento y semejantes al dólar original, se generan si añadimos dos cuadrados a cada lado longitudinal de esa misma medida.
Quizás este diseño fuera estimado como una suerte de talismán que, como su propiedad geométrica, sea capaz de autogenerarse. De alguna manera como promete el lema "Annuit Coeptus”, que significa “nuestra empresa es exitosa”.















Otra característica de este diseño y que se puede constatar mediante el plegado del papel del billete, es que si como en el gráfico adjunto, plicamos los bordes de tal manera que formamos dos cuadrados, crearemos un rombo que plegado por la mitad, dejará un triángulo isósceles con un ángulo apical de 45º y cuyos lados son raiz cuadrada de 2 y su base la diagonal del rectángulo más pequeño formado en el centro del billete.
Los lados de este triángulo, si tomamos la anchura como valor unidad, serán exactamente raiz cuadrada de 2 de largo, con lo que la relación entre la base y los lados es de 0’76. Aproximadamente la misma proporción existente en la pirámide grabada en el billete de un dólar y la misma que existe entre el Capitolio, la Casa Blanca y el Jefferson Memorial.


domingo 17 de enero de 2010

Los Cuernos y las Coronas

LOS CUERNOS DE MOISÉS



Entre los celtas existía un dios llamado Belen idéntico a Ablun o Aplude. Este correspondía al Apóllôn Karneîos de los hiperbóreos, siendo convertido en Apollôn (Apolo) entre los griegos. Quisiera formular algunas consideraciones concernientes al nombre Karneîos, así como al de Krónos (Cronos), con el cual está en estrecha relación, ya que ambos nombres tienen la misma raíz KRN, que expresa esencialmente las ideas de “elevación” y potencia”. Por tanto la etimología del nombre podría relacionarse con el significado de ‘astado’. También podría tener una relación con el antiguo demonio indio Kroni.



El sentido de “elevación” derivado etimológicamente del nombre Krónos conviene a Saturno, que corresponde a la más elevada de las esferas planetarias, el “séptimo cielo” o el Satya-Loka ( Lugar de los Sabios) de la tradición hindú. Este planeta gobernaba la “edad de oro”, es decir, del Satya-Yuga o primera fase del Manvántara.
El Capitolio, el otrora corazón de Roma y luego corazón del Imperio romano, fue llamado Saturnius Mons porque al pie de la colina se estableció Saturno, a quien habrían construido un altar, antes de la guerra de Troya, en el lugar donde más tarde se levantó su templo. La tradición refiere la existencia sobre el Capitolio de una ciudad de Saturno llamada Larissa Capitolina. Se recordaba la existencia en Roma y en el Lacio de una antiquísima “estirpe saturnia”, de los tiempos del rey Jano, que vive según las costumbres de la Edad de Oro.



 El mito narra que Saturno, al final de su reinado, desapareció repentinamente bajo tierra . No se trata de “muerte” sino de latencia, de un poder que se retira misteriosamente a lo invisible pero que sigue existiendo, invisible y oculto, como germen de posibilidades futuras. Es significativo el hecho de que la tradición romana coloque la “Tumba de Saturno” en las entrañas del Capitolio, o sea del monte que le habían consagrado. Saturno es Soberano de los orígenes e hipóstasis divina: “del etéreo Olimpo Saturno fue el primero en descender” . El mito romano muestra claramente la conciencia de que la tradición romana nace en el Centro primordial y hace asumir a Roma el papel de Centro derivado de él para la custodia y transmisión de aquella Sabiduría en el ciclo que con Roma se inaugura. En el Capitolio, consagrado a Saturno y por lo menos desde el siglo VI a Júpiter, se celebraba el rito augural con el que el poder, o auctoritas. descendía sobre el rey-sacerdote. El nombre del dios parece haber sido, en tiempos arcaicos, Sateurnus y los Romanos lo interpretaban generalmente como derivado de satus: la acción de sembrar . Satur, por otra parte, significa “saciado”, “abundante”, “fértil”de ahí la palabra “saturado”. De esta manera, Saturno tiene conexión con la “semilla” y con el misterio de la germinación en el regazo de la tierra. Esta interpretación ha de entenderse en sentido no exclusivamente material sino metafísico. Saturno está asociado en el mito a Jano, dios de los “tránsitos” de las “puertas” y dios de la enseñanza oculta, de la “Urbe Arcana” donde los Misterios de la Edad de Oro, las “semillas” de la Æternitas de Roma, están custodiados, junto con los pignora imperii, bajo la tutela del Genio de la Urbe.



 Saturno, como el “Pilar”, se presenta, entonces, como símbolo del Ser, quieto y oculto tras el torbellino del devenir. La raíz del nombre Saturnus es idéntica a la que en sánscrito indica la plenitud del “ser”, la perfección interior: sat. Sat es, en la India, el atributo del Señor Supremo entendido como “aquél que es”, fuente autoexistente, Vida no agotada e inagotable y Satya yuga es la Edad de Oro, de la plenitud del Ser. De esta manera, el nombre mismo de Saturno parece remontarse al patrimonio de un común léxico sacro indoeuropeo. El ocultamiento de la sabiduría “saturnal” y de la estirpe “saturnal” alude, pues, a una decadencia que prosigue su marcha, la edad oscura, pero al mismo tiempo preanuncia el misterio de la renovatio que tendrá por centro la Roma renovata de la que deberá partir el impulso vital para el regreso a los aurea sæcula.



Entre los pueblos indoeuropeos, Karneîos es el dios del Karn, es decir, del “alto lugar” que simboliza la Montaña sagrada del Polo, y que entre los celtas estaba representado por el cairn, o montón de piedras que ha conservado aquel nombre. La piedra, por lo demás, está a menudo en relación directa con el culto de Apolo, como se advierte en particular por el Ómphalos de Delfos.



La relación entre el “Pilar” y el templo de Artemisa de Éfeso, que en algún lugar he comentado, nos dispone a recordar que Artemisa es hermana de Apolo. Este dios, al que se suele representar sentado sobre el “Omphalos” de Delfos, nos hace reflexionar, o mejor nos señala con sus flechas, que apuntemos a la diana de su nombre, Apolo. En la etimología de su nombre encontraremos algo del principio esencial que representa, pues se puede interpretar “A” como partícula negativa y “poli” mucho. De tal forma que es el dios que lleva a la unidad por remisión de la pluralidad.
Esta función de “unificador”, corresponde de manera eminente a la Virgen, pues es llamada “conciliadora de los contrarios”. 



También a Jesucristo, que sentado en los brazos de la Virgen del Pilar, se le canta en la Antífona de Visperas del día 22 Adviento:« Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos, Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra».
En efecto, el significado fundamental de este hecho, es que en realidad todo está contenido en el centro, y en este caso el centro es el Pilar que como emblema del “Principio de inmovilidad,” nos coloca en un punto de vista desde el que encontramos en él, de algún modo y como “arquetipo”, si cabe expresarse así, todo cuanto se encuentra en el conjunto del Universo.



En relación a la corona de la Virgen del Pilar, así está escrito en el capítulo 12 del Apocalipsis: “una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza”.


El emblema de estas doce estrellas parece que tiene que ver en la bandera de la “Unión Europea”, pues según se dice: Robert Schuman, Konrad Adenauer y Alcide De Gásperi rezaron juntos en la catedral de Estrasburgo ante la imagen de la Virgen Inmaculada. Nuestra Señora, coronada de doce estrellas, está representada en una de sus vidrieras. Esta oración la realizaron justo antes de defender el proyecto de Tratado de la Comunidad ante el Consejo de Europa. Tratado que fue aprobado el 8 de diciembre de 1955, festividad de la Inmaculada Concepción”.




Retornando al objetivo inicial que era analizar el nombre mismo de “cuerno”. Podemos observar que está manifiestamente vinculado a la raíz KRN, lo mismo que el de la “corona”, que es otra expresión simbólica de las mismas ideas, pues esas dos palabras (en latín cornu y corona) están muy próximas entre sí. Es conocido que la corona es la insignia del poder y la señal de una jerarquía elevada, también encontramos una relación con los cuernos en el hecho de que éstos también están situados en la cabeza, parte del cuerpo que representa la idea de una “sumidad”. 



Empero, hay algo más: la corona era primitivamente un aro ornado de puntas en forma de rayos; y los cuernos, análogamente, se consideran como figuración de los rayos luminosos, como vemos en la representación de Moisés basada en el texto de Exodus 34:29-30. El describe a Moisés descendiendo del Monte Sinaí, con el rostro “emitiendo rayos de luz”.



 La palabra hebrea “qaran” como verbo equivale a “emitiendo rayos de luz” pero como sustantivo significa “cuerno”. De tal manera la Biblia Latina describía, adecuadamente simbolizado, el resplandeciente rostro de Moisés como “quod cornuta esset facies sua”.

En el Gráfico anterior añado diversas representaciones de Moisés en las que aparece con sus “cuernos”.
Los rayos luminosos son adecuados como atributo de la potencia, ya sea, según los casos, sacerdotal o real, es decir, espiritual o temporal, pues la designan como una emanación o una delegación de la fuente. misma de la luz, según en efecto lo es cuando es legítima.



Podrían darse múltiples ejemplos, de proveniencia muy diversa, de cuernos empleados como símbolos de potencia; particularmente, se los encuentra así en la Biblia, y más en especial aún en el Apocalipsis, donde en este texto se extiende a cualquier potencia que fuere, sea maléfica o benéfica.



En el texto se encuentran los cuernos del Cordero, pero también los de la Bestia. Como en la tradición hebrea el cuerno (shofar) es utilizado para convocar entre otras cosas a las asambleas.



Este significado simbólico del cuerno, que representa el poder de convocatoria, permite una interpretación del carácter maléfico que tiene los medios de comunicación como “los cuernos de la Bestia”.
Para terminar señalamos como ya hizo René Guenon la vinculación de los cuernos y las coronas, pero en el orden vegetal con las espinas. La corona de espinas de Cristo de la que, se dice, eran de acacia, se aproxima así, a la corona de rayos luminosos.



Recordemos también que Ammón mismo era denominado “Señor del doble cuerno” (Libro de los Muertos, cap. CLXV). Y que Alejandro Magno es posible que haya llevado un casco ornado de dos cuernos. El Corán refiere que Alejandro Magno, que en el mundo árabe era conocido como Iskandar o Dhu al-qarnayn (“el de los dos cuernos”), fue uno de los héroes sobre los que más se escribió en la literatura árabe, persa y turca–, acompañado por Khidr, “el verde”, fue a buscar la Fuente de la Vida en el País de las Tinieblas (sura 18, versículos 59-81).



Parece ser que la palabra griega Keraunós, que designa el ‘rayo’, parece derivar también de la misma raíz; observemos a este respecto que el rayo hiere habitualmente las sumidades, los lugares o los objetos elevados; y hay que tener en cuenta también la analogía del relámpago con los rayos luminosos.



Otra aspecto sobre el que querría fijar la mirada es sobre el emblema de la corona que aparece en el Pilar sobre el nombre de María, pues en la tradición hebrea, Kéter, la ‘Corona’, ocupa la sumidad del árbol sefirótico.



En otros escritos que he realizado, he intentado hacer aproximaciones entre la tradición oriental, especialmente la taoísta, y la occidental. La tradición occidental, creo, está genuinamente representada por la católica. La tradición católica es heredera de la hebrea, y en esta me ha parecido encontrar un paralelismo especial entre sus dos fundadores, me refiero al ya tratado Moisés y a Fu-Xi.





Ahora simplemente haré una exposición gráfica de sus atributos más característicos, que acabamos de tratar, me refiero a sus cuernos. Más adelante escribiré sobre estas aproximaciones que relacionan diferentes fundadores con los mismos atributos.




viernes 8 de enero de 2010

El Árbol de Navidad

El Árbol de Navidad


A propósito de la Navidad y del “Árbol” que utilizamos para representarla. Advierto que tiene unas profundas raíces en la tierra fértil de la tradición católica. Para comenzar a desarrollar esta propuesta, reproduzco un fragmento de las visiones que tuvo la Venerable Anna Katharina Emmerich, agustina del convento de Agnetemberg en Dülmen, Westfalia, nacida en el año 1774, y transcritas por Clemens Brentano.


«El Magnificat es un cántico de acción de gracias por el cumplimiento del Sacramento que bendijo la Vieja Alianza.

Durante la oración de María ví la sucesión ininterrumpida de todos sus antepasados. Hubo en el transcurso de los años tres veces catorce matrimonios sucesivos en los que el padre es siempre hijo del matrimonio precedente. De cada uno de estos matrimonios salía un rayo de luz que iba a parar a María que ahora estaba rezando.

Por momentos crecía ante mis ojos esta representación, como un árbol genealógico con ramas de luz que se fuese ennobleciendo cada vez más hasta que por fin, en un lugar muy preciso del árbol de luz, vi empezar a refulgir claramente la santa e inmaculada carne y sangre de María en la que Dios se haría humano. La recé con la alegría esperanzada y anhelante del niño que ve crecer ante sí el árbol de Navidad.


El conjunto era una imagen de la aproximación de Jesucristo y su Santísimo Sacramento según la carne. ¡Ay!, fue como si viese madurar el trigo en pan de vida del que estaba hambrienta.

cantar la genealogía de Nuestro Señor ante el Santísimo Sacramento el día del Corpus encierra en sí un grande y profundo misterio. También supe con ello que entre los antepasados de Jesús según la carne hubo quienes no fueron santos sino pecadores y que no por eso dejaron de ser peldaños de la escala de Jacob por la que Dios descendió a la humanidad, igual que permanece en los obispos indignos la fuerza de consagrar el Santísimo Sacramento y conferir el Orden sacerdotal con todos los poderes que le acompañan».

Se observará que tres veces catorce es cuarenta y dos (3 x 14 = 42), número formado por las letras hebreas Mem y Beth que figuran en el mandil del tercer grado escocés antiguo y aceptado. La letra Beth tiene 2 por valor numérico y la letra Mem tiene 40, de tal manera que su suma da 42. Una relación simbólica con este número, lo encontramos también en las fechas litúrgicas y conmemorativas que se celebran en la Basílica del Pilar. Si contamos los días transcurridos desde la fecha de la aparición mariana a Santiago, 2 de Enero hasta la festividad del Pilar, 12 de Octubre, comprobaremos que transcurren 10 meses lunares. Se puede inferir que se refiere a el tiempo de gestación humana, y si como en muchas tradiciones este tiempo se cuenta desde la concepción y no desde la última regla, veremos que median 42 semanas.

El Canónigo Crampon explica en sus notas que San Mateo quiso encerrar toda la genealogía de Jesús en un marco sistemático, en el que cada período compuesto de catorce generaciones reproduce dos veces el número siete, sagrado entre los judíos... Citemos también a Orígenes, que precisa que las 42 estaciones que los hebreos pasaron en el desierto antes de llegar al Jordán, en busca de la Tierra prometida, representan un doble misterio: "Cristo descendió hasta nosotros a través de 42 antepasados según la carne, como por otras tantas estaciones, y es a través del mismo número de estaciones que los Hijos de Israel ascendieron hasta el lugar en que comienza la herencia prometida" ("27ª Homilía sobre los Números").

La imagen del árbol genealógico de Jesucristo es la que dibujó el Abad Joaquin da Fiore, como vemos están representadas las 42 generaciones que precedieron a Jesús según el apóstol Mateo. Joaquín da Fiore las anota mediante tres X (xxx) que representa al número 30 en cifras latinas, por ser este el número aproximado de los años que tiene una generación.

Pero no sólo hay luz en esa lista. Lo verdaderamente conmovedor de esta genealogía es que ninguno de los dos evangelistas ha «limpiado» la estirpe de Jesús. En su árbol genealógico no se ocultan las «manchas» que en él pudiera haber, como el hijo ilegitimo y el matrimonio vergonzoso. Los evangelistas hacen aparecer a Farés, hijo incestuoso de Judá; Salomón, hijo adulterino de David. Se puede decir que Cristo desciende de bastardos. De alguna manera está aquí expresada la ocasional estirpe bastarda de la cadena apostólica.

Y también no era frecuente que en las genealogías hebreas aparecieran mujeres, pues además de María, en esta aparecen cuatro y las cuatro con historias tristes. Tres de ellas son extranjeras (una cananea, una moabita, otra hitita) y para los hebreos era una infidelidad el matrimonio con extranjeros. Tres de ellas son pecadoras. Sólo Ruth pone una nota de pureza. No se oculta el terrible nombre de Tamar, nuera de Judá, que, deseando vengarse de él, se vistió de cortesana y esperó a su suegro en una oscura encrucijada. De aquel encuentro incestuoso nacerían dos ascendientes de Cristo: Farés y Zara. Y el evangelista no lo oculta. Y aparece el nombre de Rajab, pagana como Ruth. y «mesonera», es decir, ramera de profesión. De ella engendró Salomón a Booz.

Y no se dice: «David engendró a Salomón de Betsabé», sino, abiertamente, «de la mujer de Urías». Parece como si el evangelista tuviera especial interés en recordarnos la historia del pecado de David que se enamoró de la mujer de uno de sus generales, que tuvo con ella un hijo y que, para ocultar su pecado, hizo matar con refinamiento cruel al esposo deshonrado.

El tema iconográfico del árbol de Jesé tiene sus raices en el Antiguo Testamento, en la profecía de Isaias 11:1-2 "Una rama saldrá del tronco de Jesé, una flor surgirá de sus raices. Sobre el reposará el espíritu de Yave..." Jesé era el padre del Rey David y según las profecías el mesías procedería de la Casa de David. La genealogía de Cristo nos aparece en la Biblia en Mateo 1:1-17 y en Lucas 3:23-38; en ambas genealogías, los evangelistas tratan de conectar a Jesús con David por la profecía mesianica, pero en ambos se hace la conexión a través de José, el cual solo era "padre putativo" pero la ley judia acepta este hecho como de pleno derecho genealogico y conexión a la familia del progenitor adoptivo. Jesús mismo en el Apocalipsis de San Juan dice (Ap 22,16) "Yo soy la raiz y retoño de David" incluyendose dentro de los descendientes de David. Por otro lado, la tradición con los Padres de la Iglesia y los teologos medievales, identifican la genealogía de Jesé con la Virgen Maria, y este hecho viene dado por la forma de interpretar la traducción de la Biblia de San Jerónimo; San Jerónimo nos dice "et egredietur virga de radices Jesse, et flos de radice egredietur" (y una vara saldrá de la raiz de Jese, y una flor de la raiz de éste saldrá) Virga puede ser traducido tanto como vara como virgen. Asi se identificó la vara-rama como la Virgen y la flor como Jesús.

Vestigios Taoístas en la Basílica del Pilar


VESTIGIOS TAOISTAS

Y HERMÉTICOS EN LA BASILICA DEL PILAR

«Mi pueblo perece por falta de conocimiento»

Oseas 4,6.


Desde el punto de vista de la filosofía tradicional la obra de arte es un recordatorio; la convocación de su belleza es hacia una tesis, hacia algo que ha de comprenderse, antes que gozarse. Por renuentes que seamos a aceptar esta proposición hoy día, en un mundo que se vacía incesantemente de significado, todavía nos resulta más difícil creer que el “ornamento” y la “decoración” son, hablando propiamente, factores integrales de la belleza de la obra de arte; no ciertamente partes in-significantes, sino más bien partes necesarias para su eficacia.


Esta perspectiva nos ayuda a entender que la estructura arquitectónica y ciertos ornamentos de la Basílica del Pilar de Zaragoza tienen un carácter significante. Un detalle que lo hace singular, es que presenta los únicos vestigios de simbolismo taoísta en un templo occidental, símbolos de carácter cosmológico y alquímico. Así mismo, el templo, tiene una estructura general que representa el proceso cosmogónico chino expresado por Lao Tse y más detenidamente por el filósofo Shao-Young.


Estos signos están formados por seis líneas alternativamente continuas y discontínuas. Nos referimos a los realizados en ladrillo y presentes en las paredes externas de los cimborrios de las ocho cúpulas de las naves laterales. Pertenecen a la antigua tradición China y se atribuyen al emperador primordial Fu-Xi, son signos de base matemática binaria, representando los pares de opuestos-complementarios; uno-cero, ser-nada, yang-yin, masculino-femenino, luz-sombra, etc.

De forma coetánea a la fecha de construcción del Pilar, siglo XVll - XVIII, (el día del Apóstol Santiago del año 1681 se puso la piedra fundacional del nuevo Templo), se despliega la influencia de la Compañía de Jesús en China, y sus intentos de traducción de los conceptos Metafísicos, Religiosos, Cosmológicos, con los consiguientes intercambios culturales.

La sorprendente presencia de estos signos chinos en el “Pilar", pudiera ser debida a la influencia del Abad del Císter Juan Caramuel y la Orden Jesuítica, particularmente del P.J. Jacobo Kressa, catedrático de matemáticas del Colegio Imperial de Madrid, y que en el año 1696, a instancias del Conde de Perelada, desempeña la peritación de las obras de construcción de la Basílica.

Se puede afirmar que el estamento religioso y científico de la época, especialmente el P. J. Kressa, recibió una gran influencia intelectual del monje cisterciense Juan Caramuel de Lobkowitz, nacido en Madrid en 1606, y que murió en Vigevano un año después de ser colocada la piedra fundacional del nuevo Templo del Pilar. Según Menendez y Pelayo este abad del Císter fue: " El más erudito y fecundo de los polígrafos del siglo XVII El crítico de arte Bruno Zevi dice: “Cuando Alejandro VII hablaba de arquitectura se sabía que su fiel asesor era el monje cisterciense Juan Caramuel”

Debemos tener en cuenta que en el año 1655 subió al solio pontificio el Papa Alejandro VII, y que fue el mayor defensor de las tesis jesuíticas sobre el asunto de los “ritos chinos”. El obstáculo principal a la expansión del cristianismo residía en los desacuerdos entre las comunidades cristianas, que llevó a la querella de los ritos. Los jesuitas, por su lado, y los dominicos y franciscanos, por otro, discutían cómo había que traducir al chino el concepto cristiano de Dios y, sobre todo, si se debía permitir a los cristianos chinos el culto a Confucio y a los antepasados.

Estos signos de carácter binario fueron importados, presumiblemente por el P. Martino Martini, S.J, profesor de lengua china de Caramuel. Refiere Crasso, biógrafo de Caramuel, que esta lengua la redujo a números y la añadió a su proyecto de la Grammatica. Además como los símbolos chinos no responden a la lengua sino a las cosas, puso en práctica un método de lengua universal.


Este misionero fue el que intervino ante el papa Alejandro VIIl, para defender y apoyar las tesis Jesuíticas sobre el asunto de los “Ritos Chinos”, defensa que logró un decreto favorable en 1656, aceptando los ritos condenados anteriormente.

Este decreto favorable que hacía garante de catolicidad a la Iglesia Romana, fue derogado posteriormente por la constitución (Ex illa die ) de Clemente XI de 1715. En cuanto se hizo efectiva determinó la prohibición de la prédica cristiana en el “país del medio” por Kang-Hi, emperador que podría haber soñado en ser el Constantino de la China.

Otra vía de relación con estos símbolos se abrió gracias a la correspondencia establecida con el Colegio Romano y con Leibniz por el P. Jesuita Joaquín Bouvet, astrónomo y matemático, perteneciente a la misión francesa.

La primera descripción del sistema de numeración binario, aparece en la obra “Mathesis Biceps” de J. Caramuel, síntesis de todo el saber matemático de su época, publicada en el año 1667.

De tal forma que Caramuel es el primer matemático que describe el sistema de numeración binario, y esto treinta años antes que lo hiciera Leibniz, su más famoso divulgador.


Considerando estos antecedentes, podemos ver así que este hexagrama, formado por seis líneas, alternativamente continuas y discontinuas, corresponden en lenguaje informático a un «byte» de seis «bit». De tal modo que sería el primer templo occidental que utilizaría las cifras del lenguaje informático para representar ideas y símbolos abstractos.

Como anteriormente expresamos, en este sistema de representación, si asignamos, como ya lo hizo Leibniz, a la raya continua el valor uno y a la raya partida el valor cero, comprobamos que reproduce al número 42 en cifras binarias.

En la tradición Taoista este hexagrama representa la unión del Cielo y la Tierra, el espíritu y la materia, el azufre y el plomo, el Sol y la Luna, el fuego y el agua.

El proceso alquímico total está representado por este Hexagrama, pues la la unión del Trigrama Li y del Trigrama K'an, representa la conjunción de los dos ingredientes con los que se prepara el Elixir.

La operación alquímica se realiza simbólicamente mediante el descendimiento de la línea discontinua (yin) de Li «cristalización del espíritu», y el ascenso de la línea continua (yang) de K'an, «sublimación de la simiente y de la energía»

Este hexagrama representa esencialmente la interpenetración del Fuego con el Agua, o el Sol con la Luna, correspondiendo en la iconografía tradicional cristiana con la mujer del Apocalipsis, "Vestida de Sol y con la Luna bajo sus pies".


En el Catolicismo así es representada la Virgen María, y así aparece en la Basílica del Pilar.

El tratado de Alquimia, de “Lo K'uan Yú” comenta:

«La permanencia en el centro para realizar la unidad del cielo y la tierra se consigue sólo uniendo el sol y la luna.

El sol representa el corazón, y la luna, la cavidad Tan T’ien inferior, simbolizados respectivamente por el dragón y el tigre. Cuando se alcanza la unificación del cielo y la tierra, las luces del sol y la luna se funden frente a la cavidad original del espíritu en el centro de la cabeza donde los tres tesoros se unen (la fuerza generativa, la vitalidad y el espíritu), donde asientan el corazón y el intelecto vacíos, y no hay ni yo mismo ni otros.»

Correspondencia Numérica

Como vemos en el esquema, esta formado por seis líneas, alternativamente continuas y discontinuas.

Si asignamos, como ya hemos dicho, a la raya continua el valor uno, y a la raya partida el valor cero, es decir si vemos en esta figura un número representado en sistema binario, sistema de numeración implícito ya entre los antiguos chinos, veremos que representa al número 42.

Existen en las dos puertas que jalonan al «Pilar» desde el humilladero, unas figuras que subrayan el significado estrechamente determinado por el valor numérico y simbólico de este hexagrama llamado «Wei-chi».

Podemos realizar una aproximación apoyándonos en la representación cifrada del número 42, con lo que corroboraremos su propósito y el conocimiento de su significado.


Estas dos puertas presentan las imágenes siguientes: el Sol y la Luna, el Pilar del Éxodo hebreo y el arco iris como signo de la “Alianza Noaquita”.

Estas tres agrupaciones presentan un nexo común, y es el de conjugar la relaciones bipolares entre el “Fuego” y el “Agua”, es decir las relaciones entre el trigrama «Li» y el trigrama «K’an».

1º *El “Sol” y la“Luna”;

2º *El pilar del Éxodo que era de “Fuego” por la noche y de “Nube” por el día;

3º *y El “Arco Iris” que resulta de la interpenetración de la luz o “fuego solar” con el “agua de las nubes”.

La puerta derecha que jalona el pilar representa el «Signo de la Alianza» o arco iris, y podemos advertir en física que 42º es precisamente el ángulo de refracción del rayo de “Sol” que penetra en la gota de “Agua”.


El arco iris es el signo de la alianza establecida con Noé, padre de las tres razas, y por tanto el signo de la Alianza Universal. Esta Alianza es la establecida con los «pueblos» de las naciones gentiles descendientes de Noé, la figura de Melquisedec, rey de Salén, se cuenta entre ellas y lo atestigua de forma impresionante. El gentil Job como así mismo Confucio pertenecen a la alianza de Noé, que en cierto modo puede considerarse como el ámbito de las religiones de la humanidad. La Iglesia, al venerar a esos «gentiles santos», atribuye también cierta validez a sus actos de culto y de servicio divino.

El sacrificio de Noé, ofrecido en el altar erigido por él, encuentra el agrado de Dios. Dios le promete a continuación que el orden cósmico será estable a partir de entonces: «Mientras dure la tierra habrá sementera y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche» (Gén 8,22). Y Dios sella su alianza con la humanidad y con toda la vida mediante el signo celestial del arco iris (Gén 9,12-17). Esta vinculación entre el culto y el orden cósmico significa que en las religiones de la humanidad se viven genuinas adoraciones de Dios ( Religio Perennis ).

Refiriéndonos al “Pilar” del Éxodo veremos que ya Orígenes, en sus Homilías sobre los Números precisa que las 42 estaciones que los hebreos pasaron en el desierto antes de llegar al Jordán, en busca de la Tierra prometida, representan un doble misterio: "Cristo descendió hasta nosotros a través de 42 antepasados según la carne, como por otras tantas estaciones, y es a través del mismo número de estaciones que los Hijos de Israel ascendieron hasta el lugar en que comienza la herencia prometida"


La fiesta judía y cristiana de la Pascua deriva de los capítulos XII y XIII del Éxodo que describen la salida de los Israelitas de Egipto, así como la larga marcha de cuarenta años por el desierto del Sinaí hacia la Tierra Prometida, marcha que se pautó en cuarenta y dos etapas. Para Filón de Alejandría (20 a.J.C. - 45 dj.C.), como para todos los judíos, la Pascua recordaba la salida de Egipto; representando también, «el pasaje del alma del mundo de los sentidos al de la razón».

Añado un fragmento de las "Homilías sobre el Exodo" de Orígenes, esta titulada: «El tabernáculo».

«Si alguno comprende bien la salida de los hebreos de Egipto, o el paso del mar Rojo, y todo el camino recorrido por el desierto, y cada uno de los 42 emplazamientos de los campamentos, si ha sido capaz de estas cosas y por eso ha recibido la Ley de Dios escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; si alguno, digo, llega a estas cosas según grados progresivos, de manera que cumpliendo en espíritu cada una de las etapas, ha conseguido también el crecimiento de las virtudes que en ellas se simbolizan, ése puede consiguientemente llegar también a la visión y a la comprensión del tabernáculo».

Y todavía en la Homilía V, al comentar la lectura del Éxodo, hecha en (1 Co. 10, 1-4):

«Ya veis cuánto se distingue la lectura histórica de la interpretación de Pablo: lo que los judíos piensan que es el paso del mar, Pablo lo llama bautismo; lo que ellos consideran nube, Pablo lo presenta como el Espíritu Santo..

Cito los versículos a los que me refiero: Exodo 13, 21-22

21. E iba el Señor delante para mostrarles el camino, de día en una columna de nube y por la noche en una columna de fuego. sirviéndoles de guía en el viaje, día y noche.

22. Nunca faltó la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego por la noche delante del pueblo.

El éxodo de los israelitas por el desierto, pautado por esa división en 42 etapas, para alcanzar la Tierra Prometida, lugar de la Sabiduria y la Paz, tiene ricos significados para Origenes, uno de los más profundos y originales Padres de la Iglesia. Añado más comentarios de este Padre de la Iglesia sobre el peregrinaje de Egipto a la Tierra Prometida, las etapas del desierto y los grados de la vida espiritual, dicen:

«Estas sucesivas acampadas en el desierto son las etapas por las que se lleva a termino el viaje de la tierra al cielo. ¿Ouien podrá ser hallado suficientemente capaz, suficientemente enterado de los secretos divinos, para poder describir las etapas de este viaje, de esta ascensión del alma, explicando los trabajos o los descansos que son propios de cada una de estas paradas? Si hay alguien que se atreva a explicar el sentido de cada una de las etapas y a sacar de la inteligencia de sus nombres las características de cada una de las acampadas, no sé si su espíritu será capaz de soportar el peso de tan grandes misterios, o si el de sus oyentes será capaz de comprenderlo... Por lo que a ti se refiere, si no quieres caer en el desierto sino llegar al país que fue prometido a tus padres, no aceptes quedarte en parte alguna de esta tierra, no tengas nada en común con ella. Que el Señor sea tu único lote, y tú no caerás jamás. Se trata de la subida desde Egipto a la tierra de las promesas: las descripciones místicas que nos han sido hechas nos enseñan, como he dicho, la ascensión del alma hasta el cielo y la resurrección de los muertos».

También Origenes comenta sobre el tránsito: « se llega pasando por el lavatorio de la regeneración... En la regeneración por el agua somos sepultados con Cristo: en la regeneración del fuego y del Espíritu, somos hechos iguales al cuerpo de la gloria de Cristo».

También el Sol y la Luna, desde el punto de vista astronómico, tienen correspondencia con el número 42, que venimos tratando.


Esta relación la encontraremos cuando se establece su conjunción astronómica, es decir, cuando se producen los eclipses solares. Estos eclipses pueden esperarse en familias cuyos miembros están separados por ciclo de Saros.

Durante este periodo de Saros se produce el mismo número de eclipses solares, concretamente 42.

El número 42 tiene un simbolismo análogo entre la antigua tradición china y la Católica, como pretendemos mostrar.

Los eclipses de Sol, sólo pueden ocurrir en Luna Nueva, y cerca de los nodos de la órbita de la Luna. El tiempo entre pasajes sucesivos de la Luna a través de sus nodos es llamado el mes Dracónico, y es igual a 27,2 días.

El tiempo entre sucesivas Lunas Nuevas o Llenas, es llamado el mes Sinódico, y es igual a 29,5 días. Si tomamos 223 meses sinódicos y los comparamos con 242 meses dracónicos podemos ver que son casi iguales. Este período es el llamado Saros, y equivale a 18 años, 10 días.

Esto significa que los eclipses pueden esperarse en familias cuyos miembros están separados por ciclo de Saros.


Estos “Ciclos de Saros” los estudió Beda el Venerable (673-735) doctor de la Iglesia que se encuentra en la Santa Capilla

La cosmología de Beda está expuesta en su De Rerum Natura, y De Temporibus, tratado que nos interesa especialmente por citar los ciclos de Saros, relacionados con el número 42 y el calendario metónico, usado todavía por los judíos, en cuyo calendario, cada mes comienza en o cerca de la Luna.


El interés principal que tuvo Beda por los ciclos solilunares de Saros, fue porque son determinantes en el cálculo de la fecha de Pascua. Se vienen intentando varias mejoras en la técnica desde el comienzo del siglo VIII, cuando Beda creó su cronología y su «cálculo con los dedos», hasta la actual época del “cálculo digital” en que aún persiste una diferencia, entre los ortodoxos y católicos, sobre la fecha de la Pascua, que mantiene su controversia.

Me atrevo a apostillar que si inclinaran la cabeza ante la Virgen del Pilar, alcanzarían el “centro” espacial y el “momento” temporal, estando todo conforme a lo que Ella representa como detentora de la “Sabiduría del Centro”, de tal manera que conforme al simbolismo acogido, unificaría mediante una alianza (iris) el tiempo (saros) y el lugar (columna del éxodo).

Vínculo a un vídeo con imágenes de carácter intuitivo sobre estas relaciones:

http://www.youtube.com/watch?v=LFtkqhldK9c

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viernes 28 de agosto de 2009

Sobre la misteriosa "I" de San Pedro ad Víncula

La misteriosa “I” de la Iglesia de San pedro ad Víncula de Torralba (Huesca)

La Cadena de los Mundos

Se dice en la Bhágavad-Gîtâ: “En Mí todas las cosas están ensartadas como una hilera de perlas en un hilo”. Se refiere al simbolismo del sûtrâtmâ, es el Átmâ que, como un hilo (sûtra), penetra y une entre sí todos los mundos, a la vez que es también el “hálito” que los sostiene y los hace subsistir y sin el cual no podrían tener realidad alguna ni existir en ningún modo.
Este símbolo está también referido por una leyenda relatada por Homero. Zeus dice a los dioses del Olimpo: "Suspended del cielo una áurea cadena, asíos todos, dioses y diosas, de la misma y no os será posible arrastrar del cielo a la tierra a Zeus (...) Yo ataría un cabo de la cadena en la cumbre del Olimpo y todo quedaría en el aire. !Verdaderamente supero a los dioses y a los hombres!".
Cada mundo, o cada estado de existencia, puede representarse por una esfera que el hilo atraviesa diametralmente, de modo de constituir el eje que une los dos polos de la esfera; se ve así que el eje de este mundo no es, propiamente hablando, sino un segmento del eje mismo de la manifestación universal íntegra, y de ese modo se establece la continuidad efectiva de todos los estados incluidos en esa manifestación.

De alguna manera el eje que nombramos es asimilable al llamado “séptimo rayo” del sol. Eje que no es geométricamente representable, porque si se representa un mundo por una esfera, dicho eje no debería ser en realidad ninguno de los diámetros de esta esfera. Si consideramos los tres diámetros ortogonales que forman los ejes de un sistema de coordenadas tridimensionales, las seis direcciones opuestas dos a dos que ellos determinan no son sino los otros seis rayos del sol; el “séptimo rayo” debería ser igualmente perpendicular a todos ellos, pues solo él, en cuanto eje de la manifestación universal, es lo que podría llamarse la vertical absoluta, con respecto a la cual los ejes de coordenadas del mundo considerado son todos relativamente horizontales. Como hemos dicho, es evidente que esto no es geométricamente representable lo que muestra que toda representación es forzosamente inadecuada; por lo menos, el “séptimo rayo” no puede representarse sino por un solo punto, que coincide con el centro mismo de la esfera; y esto indica que el eje mismo es verdaderamente “invisible” y solo puede percibirse de él el punto que es su “vestigio” en ese mundo. Esta imagen simbólica la podríamos ver representada por la i latina, formada por un punto y una línea vertical.

La “cadena de los mundos” es reprensada más a menudo por una serie de esferas ensartadas al modo de las perlas de un collar.
En las diversas tradiciones, el símbolo más corriente de la “cadena de los mundos” es el rosario. y haremos notar en conexión con lo que decíamos al comienzo sobre el “hálito” que sustenta los mundos, que el elemento más esencial, en realidad, es aquí el hilo o cadena que une las cuentas. Observemos que desde el punto de vista externo, se ven más bien las cuentas que el hilo; y esto mismo es muy significativo, puesto que las cuentas representan la manifestación, mientras que el sûtrâtmâ, representado por el hilo, es en sí mismo no-manifestado.

Este dibujo, de alguna manera, realiza una aproximación simbólica al eje mismo y sus diferentes eslabones y esferas.
En la tradición india el rosario se denomina aksha-mâlâ o guirnalda de aksha’ y también aksha-sûtra. La raíz verbal aksh-, de la cual deriva esa palabra, significa ‘alcanzar’, ‘penetrar’, ‘atravesar’, de donde, para aksha, el sentido. primero de ‘eje’; y, por otra parte, aksha y el latín axis, ‘eje’, son manifiestamente idénticos. Se puede ver inmediatamente aquí, remitiéndose a las consideraciones ya expuestas, una relación directa con la significación esencialmente “axial” del sûtrâtmâ.

Entre los símbolos masónicos se encuentra el de la “cadena de unión” o “cadena de la alianza”. Esta cadena rodea la parte superior de la Logia. Además de ver en ella el cordel de que los masones operativos se servían para trazar y delimitar el contorno de un edificio, debemos ver en la cadena un símbolo del “marco” del cosmos celestial.

Cuando el templo está terminado, e inclusive cuando ha comenzado a erigirse, el cordel ya no tiene, evidentemente, papel alguno; así, la posición de la “cadena de unión” no se refiere precisamente al trazado que ha ayudado a efectuar sino más bien a su prototipo cósmico. El Templo en la tierra no hace, sino restituir al cielo lo que antes había tomado de él.
Este cordel, en cuanto instrumento, era en Egipto, una manera de “cadena de unión”, pues tenía nudos de trecho en trecho. En total eran doce nudos, de tal manera conformados, en tramos de tres, cuatro y cinco nudos, que mediante ellos se podría construir el llamado triángulo sagrado. Estos nudos, al final de la Edad Media, se llamaban lacs d’amour (‘lazos de amor’); este nombre se podría vincular con el simbolismo manejado por Dante y los “Fieles de amor”. De tal manera que esos nudos se corresponden a los signos del Zodíaco. En efecto, el Zodíaco, en el interior del cual se mueven los planetas, constituye verdaderamente la envoltura del cosmos, es decir, ese “marco” de que hablábamos antes, y es evidente que se trata en realidad, según decíamos, de un “marco celeste”.
Ahora bien; hay aún otra cosa no menos importante: entre las funciones de un “marco”, quizá la principal es mantener en su sitio los diversos elementos que contiene o encierra en su interior, de modo de formar con ellos un todo ordenado, lo cual; como se sabe, es la significación etimológica misma de la palabra “cosmos” Ese marco debe, pues, en cierta manera, “ligar” o “unir” esos elementos entre sí, lo que está formalmente expresado por el nombre de “cadena de unión”, e inclusive de esto resulta, en lo que a ella concierne, su significación más profunda, pues, como todos los símbolos que se presentan en forma de cadena, cuerda o hilo, se refiere en definitiva al sûtrâtmâ. Esa función de ligar o unir corresponde en la gramática a la conjunción copulativa “i”, este apunte lo desarrollaremos más adelante.
Sobre el simbolismo del hilo, concretaremos que su significación esencial y propiamente metafísica es siempre la representación del sûtrâtmâ, el cual, tanto desde el punto de vista “macrocósmico” como desde el “microcósmico”, vincula todos los estados de existencia entre sí y con su Principio.
Poco importa, por lo demás, que en las diferentes figuraciones a que da lugar ese simbolismo se trata de un hilo propiamente, de una cuerda anudada o de una cadena, o de un trazado laberíntico, camino que uno está obligado a seguir de un extremo al otro para llegar a su término. Lo esencial en todos los casos es que se trata siempre de una línea sin solución de continuidad. El trazado de esta línea puede ser también más o menos complicado, así, el hilo o su equivalente puede replegarse sobre sí mismo formando entrelazamientos o nudos, ello se expresa, por el término de “nudo vital”. De alguna manera, esos hilos conforman las “líneas de fuerza” que definen la estructura del cosmos.
En la tradición china se reconoce el “Uno Supremo” (Tai-I). En la dinastía Han se convirtió en objeto de culto imperial, cuyo cariz claramente político aparece en la “gran unificación” (da i tong).
La palabra tong significa etimológicamente el extremo exterior del hilo de un capullo de seda, de ahí la idea de sucesión y de poder unificador. El capullo de seda se caracteriza por estar conformado por un solo hilo. Resaltemos que el concepto de “Cúlmen Supremo” o “Unidad”, homófono con nuestra “I”, se representa mediante un solo trazo, también como una I, en este caso horizontal pues además representa la viga cimera de un edificio, donde se asientan las dos vertientes norte y sur, correspondientes a las dos características yin y yang.

Mircea Eliade ha hablado de la “ambivalencia” del simbolismo de las ligaduras y los nudos. Debemos advertir a este respecto que una ligadura puede considerarse como lo que encadena o como lo que une, e inclusive en el lenguaje ordinario la palabra tiene generalmente ambos significados; en el simbolismo de las ligaduras, corresponde a ello dos puntos de vista que podrían decirse mutuamente inversos, y, si el más inmediatamente aparente de los dos es el que hace de la ligadura una traba, ello se debe a que ese punto de vista es en suma el del ser manifestado como tal, en cuanto se ve a sí mismo como “atado” a ciertas condiciones especiales de existencia y como encerrado por ellas en los límites de su estado contingente. Es de notar que comúnmente se dice, inadvertidamente, que la muerte es el “des-enlace” de la existencia individual; esta expresión, que por otra parte está también en relación con el simbolismo del teatro, es literalmente exacta. El otro punto de vista puede calificarse de verdaderamente universal, pues abarca la totalidad de los estados, y para comprenderlo basta remitirse a la noción del sûtrâtmâ: la ligadura, considerada. entonces en su extensión total es lo que los une, no solo entre sí, sino también, —repitámoslo— con su Principio mismo, de manera que, muy lejos de seguir siendo una traba, se convierte, al contrario, en el medio por el cual el ser puede alcanzar efectivamente su Principio, y en la vía misma que lo conduce a esa meta.
Ya en el primero de los dos puntos de vista a que acabamos de referirnos hay también una ambigüedad, aunque de otro orden, referida a la diferencia de los modos en que un ser, según su grado espiritual, puede apreciar el estado en que se encuentra, ambigüedad que el lenguaje traduce bastante bien por las significaciones que da a la palabra “apego” o “atadura” (attachement). En efecto, si se experimenta apego por alguien o por algo, si se le está “atado”, se considera, naturalmente, como un mal estar separado de ese objeto, inclusive cuando la separación deba en realidad traer aparejada la liberación con respecto a ciertas limitaciones, en las cuales uno se encuentra así mantenido por ese apego mismo. De modo más general, el apego de un ser a su estado, a la vez que le impide liberarse de las trabas inherentes a él, le hace considerar como una desdicha abandonarlo, o, en otros términos, le hace atribuir un carácter “maléfico” a la muerte a ese estado, la cual resulta de la ruptura del “nudo vital” y de la disolución del agregado que constituye la individualidad. Solo el ser a quien cierto desarrollo espiritual permite aspirar, por el contrario, a superar las condiciones de su estado, puede reconocer (réaliser) a éstas como las trabas que en efecto son, y el “desapego” que experimenta entonces respecto de ellas es ya, por lo menos virtualmente, una ruptura de esas trabas, o, si se prefiere otro modo de hablar quizá más exacto, pues nunca hay ruptura en el sentido propio del término, una transmutación de “lo que encadena” a “lo que une”, lo cual en el fondo no es sino el reconocimiento o la toma de conciencia de la verdadera naturaleza del sûtrâtmâ.

A propósito de esta ambivalencia de sentidos podemos poner el ejemplo de las reflexiones del zaragozano Abraham Abulafia. Según este autor, el objetivo de los estudios bíblicos están destinados a transformar el corazón anudado o cautivo del hombre y darle un conocimiento que le dará la libertad. El punto de partida de la concepción espiritual de Abulafia es que estamos sellados, anudados, trabados, y que, por lo tanto, debemos deshacer cada nudo de nuestro ser. La palabra «nudo», kesher (קשר) en hebreo, mediante el método Tseruf se transforma en lo que es virtualmente: una sheker (שקר) una mentira. El ser humano, transido de ese hilo divino, gracias a su mente o séjel, puede, efectivamente, cambiarse, modificar su destino. La idea de Abulafia es que este cambio se da dentro de un nivel subjetivo que también señala el nudo: en efecto, y por su valor numérico, kesher (rwq= 600) equivale a la voz sas ( שש ), regocijo, alegría, gozo espiritual. Sólo que para que tal cosa ocurra los nudos han de cambiar de lugar su sujeción, por cuanto el cuerpo debe constreñirse para que sea el alma la que vuele, en lugar de supeditarse a lo que normalmente ocurre, que el cuerpo se mueve y el alma está quieta, cautiva en su interior.

En esta introducción al simbolismo de la “Cadena” no abordamos otras facetas como las desarrolladas por Santo Tomás de Aquino en su obra “Catena Aurea”, en la que engarza los dichos de la Tradición Apostólica. . En Hebreo la palabra trinidad, terciar, triplicar se escribe (ŠLŠ) שלש , raíz de la palabra cadena, serie, engarzamiento (תלשלש), también de árbol genealógico (תלשלש ןיסחי) y de insertar (לשלש). En la tradición sufí se utiliza el término emparentado al-silsila, que también significando la cadena, designa la continuidad de la filiación espiritual a partir del Profeta. Ibn-Arabí de Murcia desarrolla esta idea de la transmisión espiritual o baraka, en su tratado Los Engarces de la Sabiduría, vinculando a Mahoma con Adán a través de Jesús.

San Pedro ad Víncula

Ahora intentaré encadenar o vincular estos conceptos con la misteriosa I latina que aparece en la torre mudéjar de la iglesia de Torralba. Esta iglesia está dedicada a San Pedro ad Víncula.
Reflexionemos sobre el significado ortográfico de la letra I. Esta letra en latín y antiguo español es la conjunción copulativa que vincula varios nombres u oraciones, es decir los encadena lógicamente.

En Torralba de Aragón, pequeño municipio ubicado al norte de la Sierra de Alcubierre. Se encuentra una iglesia singular. Elevada en lo más alto del cerro que domina la población, destaca la Iglesia parroquial de San Pedro ad Víncula. Bella construcción mudéjar del siglo XVI caracterizada por su esbelta torre dividida en cinco pisos y vistosa decoración de ladrillo resaltado con esquinillas. En su torre nos llama la atención la presencia de varias letras I con su punto en cerámica verde. Concretamente en cada cara aparecen 5 en el piso tercero y 4 en el cuarto.
Quiero destacar la relación que se puede establecer entre esta letra “I” con el nombre de la dedicación a San Pedro ad Víncula, es decir a san Pedro “en cadenas” o encadenado.
Entre tanto daremos algunos datos de esta tradición. El primero de agosto, la Iglesia Católica celebra la festividad de las cadenas del glorioso príncipe de los apóstoles San Pedro, libertado por el Señor de los hierros con que lo tenía amarrado Herodes Agrippa. La devoción a las cadenas de San Pedro dio pie a esta fiesta que de alguna manera se solapaba, con ella, la memoria de otra pagana que se celebraba en la misma fecha en honor de Marte, otro antiguo “señor de los hierros”. Cuenta la Tradición y los Evangelios que Herodes Agrippa después de haber hecho cortar la cabeza a Santiago el Mayor, tenía la intención de ejecutar al apóstol San Pedro después de la Pascua, para satisfacer al pueblo que pedía su cabeza. Tenía al apóstol preso "ad vincula" que significa entre cadenas, pero en víspera de la ejecución un ángel del Señor se apareció por la noche a Pedro en su cautiverio y le dijo: "Pedro, levántate, ponte el cinturón, toma tus vestidos y sígueme". Después de oír estas palabras, el Apóstol sintió que sus cadenas se aflojaban y caían por tierra.
Pasó por en medio de toda la guardia sin ser visto y milagrosamente salió de la ciudad.
Después de salir de la cárcel fue a Roma, donde escribió su primera carta a las iglesias que había fundado en Asia, manifestándose a partir de entonces su primacía sobre la Iglesia universal de modo más evidente. Posteriormente allí fue preso y murió mártir.

En Roma se construyó la primera iglesia dedicada al Apóstol San Pedro. Esta Iglesia es una de las “tituli”, es decir, de las primeras iglesias parroquiales en Roma. Es conocida como la Titulus Eudoxiae o la Eudoxiana. Debido a que Eudoxia recibió de su madre, esposa del emperador Valentiniano III, las cadenas que habían servido para retener a San Pedro en Jerusalén. Según la tradición, ella las había recibido de Juvenal, obispo de Jerusalén. Para guardar estas cadenas, Eudoxia hizo levantar un monumento, que hoy es conocido como la basílica de San Pedro ad vincula o eudoxiana
Se construyó sobre las ruinas de una villa imperial en el año 442, con el propósito de custodiar las cadenas que llevó San Pedro en dos ocasiones. Inicialmente en la prisión de Jerusalén de donde fue liberado por un ángel (Hechos de los Apóstoles, capítulos 5 y 12). Y posteriormente en la Cárcel Mamertina de Roma donde estuvo 9 meses hasta su ejecución mediante la crucifixión invertida.
Conforme a una antigua tradición, San Pedro fue condenado en una corte que se hallaba en el mismo terreno de la actual iglesia. El calendario de San Jerónimo la menciona con estas palabras: "En Roma, estación en San Pedro ad vincula". O en esta otra redacción: "Estación en el título de Eudoxia, donde los fieles besan las cadenas del apóstol Pedro".

Consta que en este templo se guardaban ya desde principios del siglo V las cadenas con que fuera, San Pedro, aprisionado en Roma en tiempos de Nerón, porque el obispo Aquiles de Spoleto consiguió el año 419 algunos eslabones de la misma, que depositó en su iglesia, en cuyas paredes mandó grabar unos versos de los que son este dístico que hoy figura como antífona en el oficio litúrgico:
Solue ivvente Deo terrarum Petre catenas
qui facis,vt pateant caelestia regna beatis.
"Desata, oh Pedro, por orden de Dios las cadenas de la tierra, tú que abres los reinos celestiales a los bienaventurados
."
Estas mismas ideas las expresaba el diácono Arator en el poema que declamó en la iglesia romana de San Pedro ad vincula, donde una lápida las reproduce para el visitante:
"Estas cadenas, oh Roma, afirman tu fe. Este collar que te rodea hace estable tu salvación. Serás siempre libre, por que ¿qué no podrán merecerte estas cadenas, que han atado a aquel que todo lo puede desatar? Su brazo invencible, piadoso aun en el cielo, no permitirá que estos muros sean abatidos por el enemigo. El que abre las puertas del cielo impedirá el paso a los que te hagan guerra".

La devoción a estas cadenas era tan intensa que el propio emperador Justiniano llegó a pedir desde Constantinopla una reliquia de las cadenas del apóstol, "si era posible". Y San Gregorio Magno refiere que de todas partes ambicionaban, por lo menos, unas limaduras de dichas cadenas, con las que se fabricaban piezas de orfebrería en oro y plata, añadiéndoles dichas limaduras.
Alguna vez se regalaron hasta eslabones, como a la catedral de Metz, que conserva uno, de suerte que la cadena guardada en el Esquilino no está completa. Comprende dos pedazos, uno de veintitrés eslabones, terminado en dos argollas semicirculares que servirían para aherrojar las manos o el cuello, y otro que sólo tiene once eslabones idénticos a los primeros y cuatro más pequeños. Son obra tosca de herrero, de la misma factura que otras cadenas antiguas que han llegado a nosotros. Pocas reliquias llegan a poseer tantos títulos de autenticidad como ésta.
Con el tiempo se confundió el origen de estas cadenas, pensando que solo fueran las que aprisionaron en la cárcel Mamertina a San Pedro, en la misma Roma. Posteriormente en el siglo VII un predicador relacionó la prisión en Roma de Apóstol Pedro con la de Jerusalén, y de alguna manera restableció el significado simbólico de las cadenas. Esta unificación iba apoyada en el hecho que la cadena de Jerusalén había sido llevada a Roma por Eudoxia, la emperatriz que contribuyera a reedificar la basílica del Esquilino.
En el siglo XIII se propagó la leyenda que conocemos como definitiva. La emperatriz Eudoxia, al ir en peregrinación a Jerusalén el año 429, recibió del patriarca Juvenal las cadenas que habían atado a San Pedro cuando la prisión de Herodes Agripa. Una parte de ellas las conservó en Jerusalén y la otra la regaló a su hija Eudoxia, que dos años antes había casado con el emperador Valentiniano III. La joven emperatriz mostró tan preciada reliquia al papa Sixto III, quien correspondió mostrando a su vez la otra cadena con que Nerón había aprisionado al santo apóstol antes de sentenciarle a muerte. Habiendo acercado el Papa una cadena a otra al instante se soldaron las dos tan perfectamente que parecían una sola.
Como consecuencia del milagro Eudoxia habría mandado edificar la basílica de San Pedro ad vincula en honor de la preciada reliquia.
Como vemos en el milagro de la soldadura instantánea, hace honor a esa esencia vinculante que poseen implícitamente las “cadenas”. Todavía queda el desarrollo del simbolismo del hilo y la red en relación al “Pescador” Pedro.

Carácter simbólico de la letra I
La letra i corresponde a la iod del alfabeto hebraico y por su forma, ella es en sí misma el elemento principal del que se derivan todas las demás letras. La reconocemos como la primera del Tetragrama, representa el Principio, de suerte que es considerada como constituyendo ella sola un nombre divino. La iod está relacionada con la mano, pues mano se dice iad en hebreo. Es necesario agregar que la letra correspondiente I del alfabeto latino es también, tanto por su forma rectilínea como por su valor en las cifras romanas, un símbolo de la unidad y lo que es al menos curioso, es que el sonido de esta letra es el mismo que el de la palabra china i, que, como lo hemos visto, significa igualmente la unidad, ya sea en su sentido aritmético, o ya sea en su transposición metafísica. Anteriormente refiriéndonos al “Uno Supremo” (Tai-I), el carácter i es también un trazo rectilíneo; no difiere de la letra latina I más que en que está colocado horizontalmente en lugar de estarlo verticalmente. Lo que nos llama mucho la atención es que Dante, en la Divina Comedia, hace decir a Adam que el primer nombre de Dios fue I, siendo el nombre que vino después Él, de tal forma que quedó Elí. (Paradiso XXVI, 133-134). - En un epigrama atribuido a Dante, la letra I es llamada la «novena figura», según su rango en el alfabeto latino, aunque el iod, al cual corresponde, sea la décima letra del alfabeto hebraico; por otra parte, se sabe que el número 9 tenía para Dante una importancia simbólica muy particular, como se ve concretamente en la Vita Nuova, lo que correspondería a la «primordialidad» del simbolismo «polar». Rene Guenon comentando el texto de Luigi Valli, Il Linguaggio segreto di Dante e dei «Fedeli d'Amore», refiere que Francesco da Barberino, en su Tractatus Amoris, se hizo representar a sí mismo en una actitud de adoración delante de la letra I. Todas estas concatenaciones ya sean las referidas al iod hebraico o del i chino, este «primer nombre de Dios», no es otra cosa, en definitiva, que la expresión misma de la Unidad principial.



La i como inicial en el nombre de Jesucristo, nos hace reflexionar más. IHS es el Monograma del nombre de Jesucristo. Desde el siglo tercero, los nombres de nuestro Salvador han sido ocasionalmente abreviados, particularmente en las inscripciones cristianas (por ejemplo, IH y XP, para abreviar Jesús y Christus). En el siglo siguiente, la "sigla", como así se denomina a la chi-rho, la encontramos, no solamente como una abreviatura, sino también como un símbolo. Desde el principio, sin embargo, en las inscripciones cristianas las nomina sacra, o nombres de Jesucristo, eran abreviados utilizando contracciones – IC y XC o IHS y XPS por Iesous Christos. También se utilizaba su primera letra I, porque además de ser la inicial de su nombre es a su vez la primera letra de las Escrituras Sagradas, ya sea la i del principio del Génesis, en el que comienza: in principio creavit Deus caelum et terram, o ya sea la i del comienzo del Evangelio de San Juan: in principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum.


También se inicia con la i el icono mas antiguo de Jesucristo que fue el pez. En griego, los Peces fueron denominados como "Icthys". Nombre de Jesús y que es un acróstico del griego “Iesous Cristos Theou Hyios Soter" o "Jesús Cristo de Dios Hijo el Salvador"
Como dato adicional en el que se aprecia el grado de importancia dado al nombre sagrado de Jesús, comentaremos la forma de colocación litúrgica de las vestimentas eucarísticas en la sacristía
1. La Casulla - puesta con el frente boca abajo
2. El Manípulo- puesto verticalmente en el centro de la casulla como la letra I
3. La Estola - doblada para formar la letra H
4. Cíngulo - doblarlo en dos y colocarlo formando una letra S
5. El Alba - puesto como la casulla, boca abajo, doblando las mangas en forma de una letra X, y subiéndolo a la altura de la mesa.
6. El Amito- puesto sobre todo boca arriba, y cruzando las cintas a formar una cruz.



Otras consideraciones sobre la i
A propósito de la palabra considerar, su etimología viene de “sideros” estrella. Todas las estrellas giran alrededor de la Polar.
Cito un párrafo del texto de Joseph Campbell, "The Power of Myth”, en el que dice: “El centro del mundo es el centro del universo -- axis mundi – como usted sabe, el punto central corresponde a la estrella Polar alrededor de la cual gira todo. El punto central del mundo es el punto donde la quietud y el movimiento están juntos. El movimiento es al tiempo, como la quietud es la eternidad, tomando consciencia de la relación entre el momento temporal y el eterno, no 'momento', por siempre, es el sentido de la vida. Consciente de cómo este momento en tu vida es en realidad un momento de la eternidad, y la experiencia de el aspecto eterno de lo que se está realizando en la experiencia temporal es la experiencia mitológica"


De alguna manera la Polar representa el punto de la i y el discurrir de las estrellas la traza de la I.
Antiguamente en China, la balanza era el nombre de la Osa Mayor, esta era llamada la «Balanza de jade», es decir, según la significación simbólica del jade, Balanza perfecta. Esto está en consonancia con la denominación qur tuvieron en otras partes la Osa Mayor y la Osa Menor, estas fueron asimiladas a los dos platillos de una balanza.
Ahora bien, se sabe cual es la importancia dada tradicionalmente a esta constelación; y, en la tradición hindú, concretamente, la Osa Mayor (sapta-riksha) es considerada simbólicamente como la mansión de los siete Rishis, o los siete Sábios, estos representan la sabiduría angélica,. De alguna manera es como um «arca» en el que está encerrado el depósito del conocimiento tradicional.
A propósito, mencionaremos un símbolo «polar» que se encuentra en los antiguos rituales de la Masonería operativa: según algunos de estos rituales, la letra G está figurada en el centro de la bóveda, en el punto mismo que corresponde a la Estrella Polar, una plomada, suspendida de esta letra G, cae directamente en el centro de un swastika trazado sobre el piso, que representa así el polo terrestre. Esta es la «plomada del Gran Arquitecto del Universo», que, suspendida del punto geométrico de la «Gran Unidad». Se habla en el Siphra di-Tseniutha de la tradición hebraica, Que hay un punto del que está suspendida la balanza, y es sobre este polo donde reposa el equilibrio del mundo; y este punto es designado como «un lugar que no es», es decir, como lo «no manifestado», lo que corresponde, en la tradición extremo oriental, a la asimilación de la Estrella polar, en tanto que «techo del Cielo», al «lugar» del Principio mismo. De tal manera que los dos platillos de la balanza, con su movimiento alternativo de subida y de bajada, se refieren naturalmente a las vicisitudes del yin y del yang.
Esa letra G de la hemos hablado ha sido sido considerada como la inicial de God (Dios). En pricipio era una Iod que es lo que le da toda su verdadera significación bajo el punto de vista esotérico e iniciático. Ya hemos dicho que la letra iod, primera del Tetragrama, representa el Principio, de suerte que es considerada como constituyendo ella sola un nombre divino.
Hemos encontrado um mandil de la masonería que representa gráficamente estos comentarios que hemos hecho.

viernes 15 de mayo de 2009

Parallel with the Basilica del Pilar
In the decoration of the dome of the Basilica del Pilar is represented symbolic signs, lines 6 are formed by alternating continuous and discontinuous, are signs of mathematical basis, representing respectively the numbers one and zero. Thus the number 42 is represented in binary base.
This mysterious number we can link with Abulafia, according to Maimonides as he says that the name of God which was the creation of the 42 letters, and that the meaning of this number can not be transmitted if it is not loudly, because its meaning is sealed. Note that the 42 letters in a circle in the figure above starting with aleph and ends with the tau, the first and last alefato Hebrew corresponding to the alpha and omega of the Greek alphabet. Remember that Christ is called the alpha and omega, and to embody the "Word" are required 42 generations, according to the Gospel of Matthew.
Through the five vowels God has crowned as King on the six directions of the Universe: up and down, with or (אל) ei (אּ), right and left with a (אָ) ye (אַ), and front and rear with u (אּ). Often vowels are written together with their associated letters: Ao O (ו אל = 7), Aa H (האָ = 6), AE (אי = 11), Ai Y (י אּ = 11), Aa and U ( וּא = 7). Adds 42 all of them in total. Therefore, all the vowels to indicate that they are 'in the hand of God "(Beyad, YHVH, ביד יהוה = 42). This verse refers to "fall into the hands of God because his mercies are great, but do not let me fall into the hands of man" (2 Samuel 24: 14). Its mystery is:
God ... ... ... ... ... ... ... ... ... אלוה = 42
my only ... ... ... ... ... ... ... יחידי = 42
in them ... ... ... ... ... ... ... .. בם = 42
my heart ... ... ... ... ... .... לבי = 42
be worthy ... ... ... ... ... .... יזכה = 42
And this mystery is ¡Fairly! ¡Fairly! ¡Fairly! ... .... די די די = 42
And if, heaven forbid, to deliver these two verses not yet received the divine influence, the word, the vision of a man perceptible or other prophetic vision starts again and starts the third verse.
Its form is: VaHeVa DaNaYo HeCheShi ... ... ... ... .. החש דני והו EaMeMe NuNuAa NuYoTha ... ... ... .... נית ננא עממ When you complete the entire name, it is what God wants concederte, praising God and give thanks.
Diagrams made with the 42 letters, which according to the Zohar, spoke on the creation and God's hand that gematricamente worth 42 in the writing of Abulafia. A parelelismo found on the iconology of the Basilica del Pilar with the description that Abulafia of the seven seals that are necessary open to understanding scripture, we find it in one of its doors, especially in an image that appears in the "Lamb" lying on the book of seven seals. Similarly to the seven seals of the Book of Life Christian Abulafia describes seven stages or degrees of knowledge of the Torah, from research on the meaning of the word to the stage of prophecy, Abulafia a distinction between the prophetic Kabbalah, which is the sixth stage, and the Holy of Holies of which it is just the preamble. The essence of this final stage, which includes "the language that comes from the active intellect, must not be disclosed even if it was possible to dress words. But, as we can deduce from the symbolic interpretation of the image of the Virgen del Pilar, where the veil is held by the Virgin Mary and Jesus, and they have the unveiling.
In his book "The Seven ways of the Torah," says: "As to the seventh track is unique and contains all others, it is the meeting place of the sacred and the other covers, the one that penetrates perceives the divine Logos (Word), which emerged from the Agent Intellect, is to affect the rational faculty of man. The Logos, in fact, is an overabundance of the name (blessed be) which, through the intermediary of the Agent Intellect, comes to the rational faculty. This is explained by the teacher (Maimonides, blessed be his memory) in Chapter 36 of the second part of the Guide. This road leads to the very essence of true prophecy, it gives the means to an approximation of the quiddity (what or whom) the unique name, this is the only one to be a prophet among men. Not appropriate here to describe precisely the seventh track, which is twice a saint. For it is not possible to transmit the knowledge of the name of 42 letters and 72 letters of the name of the man who wants to buy if not loudly, not to communicate any other way to the tradition of respect, if not more than early base. It is why I prefer to be very brief on this point, as is appropriate in such matters. These are the seven ways in which the whole Torah is contained. "
According Abulafia, the Torah is, in a certain level, identical to the world of forms, or God Himself, so that it is not possible that a basic change might occur in nature. Anyway the Theosophical Kabbalah midrash and the attitude in general, relate to the Torah as a dynamic entity, continually reveals hidden treasures which the interpreter. Theosophical closer to the Torah and its language, Abulafia's doctrine is based on the idea that the most mystical meaning is discovered through self-associative combination of letters whose links are separated to permit the emergence of new combination. This deconstruction has to precede the reconstruction, since the Torah is more a process than a static ideal. This process, similar to "solve et coagula 'alchemy, trying to transcend the language so that it becomes a series of nonsensical combinations of letters that follow strict mathematical rules, leading to the mystical beyond the normal state of consciousness.

jueves 7 de mayo de 2009



La Palmera y el Fénix

En torno a la Santa Capilla de la Virgen del Pilar de Zaragoza, se encuentran dieciseis puertas, cada una con dos elementos simbólicos, lo que da un número de treinta y dos. En una de ellas se representa una Palmera y un Ave Fénix. En idioma semítico palmera se escribe con las letras T-M-R, tav, men, reish. Su valor numerológico es 640 = 400 + 40+ 200 = 10 · 64. Como hemos dicho en algún otro texto sobre el "Pilar" el número sesenta y cuatro corresponde en la tradición taoísta, al total de los hexagramas, estos formados por treinta y dos signos Yang, y otros tantos Yin.
En el Rashei Tebot o Libro de los Anagramas, Tamar tiene un significado determinado por ser el acróstico de «Teshubat maim Rabin», que se traduce por " reunión de muchas aguas". Siendo la palmera un árbol de zonas desérticas, donde no abunda el agua, se puede inferir su asociación a los dones del Espiritu, "abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de agua en tierra seca" Isaias 41.18-

Según estudios filológicos y epigráficos se puede afirmar que muchos nombres tienen una base teonímica, a menudo muy antigua, que han pervivido obstinadamente a traves del tiempo, con ciertos cambios fonéticos u ortográficos según avatares históricos. Esta hipótesis ya la sustentaba Ramón Menendez Pidal cuando decia que el estudio de la Toponimia esclarecerá el nombre de las divinidades más de lo que se suele pensar. Tamar o Tamara,que es a su vez uno de los nombres de la diosa madre, parece ser que las consonantes nasales m y n pueden intercambiarse: Tama, Tana. Lo mismo se suele ver con el orden silábico Ta-na-ra y Ta-ra na, viéndose transformadas por reduccionismo en Tara y Tana. Esta divinidad corresponderia a la que los antiguos autores llamaban la "Atenea libica" y la "Tanit púnica". Esta tesis la apoya actualmente El profesor Caridad Arias.

En Cartago Constantina, Sicilia, Biblos,etc, en fin en lo que corresponderia a las huellas de la cultura Fenicia , siempre aparece el signo de Tanit asociada a la palmera, así como al caduceo, al signo de conjunción sol-luna, y a la granada sobre la columna. La palabra que designa al dátil en árabe es Tamr y similar en hebreo. En la iconología vemos también la aociación de la palmera datilera a la diosa Nikè o Victoria.
La relación con el ave Fénix, se remonta según el asiriologo Allegro, al término sumerio "geshpuimi" que se fue transformándose en phoenix, su significado original seria para este autor "hombre fuerte sosteniendo el cielo", y esto me lleva a recordar a San Cristóbal,ese gigante llamado anteriormente Offerus, y que cruzando un torrente, llevando al niño Jesús sobre su espalda, tuvo que arrancar una palmera y utilizarla como cayado,. para poder sostenerse. Podemos rememorar la cita que hace Fulcanelli sobre este personaje y su sentido hermético al relacionar la etimología de Cristóbal, Cristóforo, (transportador de Cristo), y la materia que trae el oro, y citando textualmente a este famoso alquimista; "Los filósofos hablan, pues con toda claridad cuando enseñan que el mercurio, una vez efectuada la disolución, lleva al niño, el hijo del sol, el pequeño rey (roitelet), como una verdadera madre, ya que efectivamente , el oro renace en su seno.
El termino griego "phoinós" se traduce por rojo obscuro, púrpura, color del vino, y estos términos se pueden relacionar con Fenicia, caracterizada por su comercio con púrpura y quizás con cinabrio, tambien con Fenissa, la diosa sanguinaria, la roja y con Fen o Feneo, equivalente a Dioniso, un joven dios que muere y resucita cíclicamente como el fénix que resucita de sus cenizas. El término griego phoinós se le hace equivalente a "vinus" y a "venus", y según el filólogo J. Caridad Arias el prefijo Fen y sus equivalentes se encontraria en los topónimos, Fenussia, Penussia, Fenicia, Venissa, Venussia, Venecia, etc. Su nombre Egipcio fué Bennu que implicaba la idea de color brillante, y parece relacionarse, según el egiptologo Lefébure, con el nombre asirio bânu, que significa brillante. En el arte asirio como en su contemporáneo egipcio se suele representar un ave sagrada junto al caballo o carro del soberano, que en el ejemplo asirio se parece más a un ave fénix que en la imagineria egipcia, que es un halcón. En la escritura jeroglifica egipcia el bennu se le representaba como una zancuda convencional, la garza real o purpúrea, coronada de copete, relacionándosela con los cultos conjuntos de Ra y Osiris, era un emblema de las resurrecciones de este último. Las imágenes del Fenix estan generalmente relacionadas con el sol , como en Captos en que aparece con brazos humanos tendiendolos hacia la estrella Sirio, (Sathis), predecesora del sol. En el Ritual de los Muertos, Osiris dice:"Yo soy el Ave Fénix, esa Grande que está en Heliópolis; yo soy la ley de la existencia y de los seres". En numerosas barcas sagradas, figura el fénix como mascarón de proa, barcas que van a desembocar en el inmenso abrasamiento de la luz.
La referencia al hueso y al fruto del dátil adquiere una gran importancia entre varios pueblos, Asiria, Babilonia, Persia y hasta en China donde uno de los nombres del dátil recuerda la designación del Egipto antiguo, "bunnu", el sinólogo Laufer al tratar esta semejanza en su obra,
Sino-Iranica (chicago, 1919), se refiere a los textos chino primitivos que mencionan Mo-lin, un pais lejano en el que los nativos de complexión obscura subsisten a base de dátiles. Mo-lin, el antiguo Mwa-lin es, según Laufer, el Malindi de Edrisi o Mulanda de Yaqut, ahora Malindi, en la provincia de Seyidieh del Africa oriental. Los chinos parecen haber tranferido a la importada palmera las virtudes del "arbol de la vida", y otro de los nombres con el que designan al dátil es la "pastilla de los diez mil años", existe un cuento chino en el que Wang Chih, sacerdote taoista se adentra en un bosque encontrándose a unos ancianos jugando al ajedrez, fascinado quedose a verlos, sintiendo hambre y sed se dispuso a marchar, uno de los ancianos adivinando sus menesteres le acercó un hueso de dátil y le dijo, ! chupaló ¡ Wang Chih se lo metió en la boca y sintiendolo tan refrescante no volvió ha sentir hambre ni sed, la partida continuó algunas horas más, hasta que apercibiendole que deberia volver a casa se encaminó de vuelta, sorprendiendose al descubrir que había permanecido con los ancianos mas de tres siglos. En la tradición hebrea, según el Talmud, se insinua que el árbol de la expulsión es la higuera, (ficus carica) TEENÁ, que apenas aliterado queda en TAANÁ, significando placer, pasión, y el árbol de la vida la palmera (phoenix dactylifera). En el Bahir se puede leer: "«Bien sabes que la palmera contiene el principio masculino y a veces el femenino... La LULAB (rama) es masculina y el fruto, desde el punto de vista interior, es femenino. los dátiles, por sus semillas, son iguales a la mujer, ya que corresponden en su forma al poder de la luna, pero el Santo creó a la palmera macho y hembra, tal como dice el Génesis 1.27: "Macho y hembra los creó". Y citando a Mario Satz " El justo, el iniciado, es comparable a la palmera porque, regresando por el misterio exegético del Pardés o Paraíso al centro de si mismo, viaja del Árbol del Bien y del Mal al Árbol de la Vida. Vuelve a unir por el amor lo que había separado en cierto modo el conocimiento".
Parece, en efecto, que la antigua Asia conocía ya el fènix mucho antes que Egipto: el más antiguo arte chino nos muestra un fénix asociado a menudo a la flor de nelumbio o bien a la de loto, cuyo simbolismo comparte o completa. Envuelto por sus largas plumas caudales como el centro de una rosa por sus pétalos, su imagen es desde los tiempos más antiguos un talismán venerado. El fénix chino es andrógino, su nombre Feng-huang significa literalmente macho-hembra, los taoistas lo designan como el "ave de cinabrio", (tan-niao), por ser el cinabrio, sulfuro de mercurio, unión de dos elementos emblemáticos en la alquimia y tener color rojo. El caracter "tan" que lo designa, es representa un pozo, un agujero que contiene una piedra, simboliza al cinabrio en el interior del crisol del alquimista asi como la transformación del hombre mediante el uso del cinabrio. En el lenguaje simbólico de la alquimia interna (nei-tan), el cinabrio representa la energía fundamental combinada del Yin y el Yang, que es «encendida» en el caldero alquímico, o sea en el campo de cinabrio inferior (tan-t'ien), por medio de diversas técnicas respiratorias, y genera en el alquimista la inmortalidad espiritual. Otra forma de expresar este proceso es mediante la unión de los trigramas Li y K'an, que representan al sol y la luna , el fuego y el agua ,respectivamente, y sus bodas engendraran al Niño, el nuevo hombre. El proceso lo representan con el descendimiento de la linea discontinua (yin) de Li "cristalización del espiritu, y el ascenso de la linea continua (yang) de K'an, "sublimación de la simiente y de la energia. El cinabrio es por excelencia la droga de la inmortalidad y su consumo no es único en China, dónde produjo envenenamientos por su abuso entre algún emperador.. Durante la dinastía T'ang, cuando el taoísmo gozaba de gran favor en la corte, hubo varias muertes por esta causa. Hsúan Tsang, el Emperador Brillante que mandó a un taoísta en busca de la sombra de la Dama Yang, se cuenta entre las víctimas. Sobre uno de sus sucesores, Wu Tsung (841-847), el elixir tuvo el efecto de despertar sus pasiones hasta el extremo de que murió de un violento ataque de ira. Tu Fu, el gran poeta T'ang, escribió un divertido poema sobre la muerte de numerosas personas que habían tomado drogas mágicas para prolongar sus vidas; el poema termina con las palabras: «¡Y es probable que yo solo, que no busco una vida larga, alcance la madurez de la edad!». Del cinabrio, se conoce su uso en la India e incluso en Europa, donde fué recomendado por Paracelso. En Grecia se llamaba "kinnábari" Señalemos, por ultimo, que, en el Hermetismo islámico, y según una acepción simbólica , el Fénix es una representación del «Azufre Rojo» (al-Krbrzt al-Abmar) o el ser que ha conseguido consumar la Obra, es decir, realizar en sí mismo el «Hombre Universal» (al-Insán al~Kamil).
Pao Pu-tzu uno de los mas conocidos alquimistas chinos, escribe que "es el mejor remedio de los inmortales" y añade que a continuación vienen el oro, la plata, la diversas especies de Chih y las cinco especies de jade.. Del cinabrio,.es en China dónde se pueden encontrar las más bellas maclas de este mineral, (cristaliza en el sistema hexagonal), grandes cristales romboedricos, de hasta cuatro centímetros, sobre cuarzo, suscitando enseguida la relación Yang-yin, rojo -blanco, vino-agua,etc. Este guarda un gran parecido formal e incluso simbólico con los granos de granada, pues junto al melocotón es uno de las frutas de la longevidad. Para San Juan de la Cruz la granada representa los misterios más altos de Dios, sus juicios más profundos y sus más sublimes grandezas. La granada esta presente tambien en el simbolismo bíblico, lo encontramos en (Ex 28, 33-34) el la cenefa inferior del manto del sumo sacerdote, y en los capiteles de las dos columnas que formaban parte del pórtico del Templo, Jaquín y Boaz que tenian esculpidas cada una doscientas granadas,(1 Reyes 7, 18-20). En la biblioteca Nacional de Paris se encuentra una estela votiva de piedra calcárea procedente de Cartago y datada su manufactura en, aproximadamente, el siglo III-II a.d.C. que presenta una granada sobre una columna e inscripciones fenicias, y es a este pueblo al que se atribuye la propagación del granado como alimento y como medicina contra la esterilidad. La granada posee un significado
implícito debido a su forma y estructura interna pues presenta un adecuado ajuste de lo múltiple y diverso en el seno de la unidad aparente. En geometria se ve que en el plano se pueden colocar fuera de una circunferencia otras seis iguales tangentes entre sí y a la primera cuyos centros sean los vértices de un hexágono regular, asi mismo se pueden colocar en el espacio, fuera de una esfera, doce esferas iguales tangentes entre sí y a la primera con sus centros en los doce vértices de un cuboctaedro. Quizás encontramos aquí la analogía más perfecta de la Iglesia.
El fénix chino junto con el dragón el qilin y la tortuga forma parte de los cuatro animales míticos, tiene plumas de cinco colores y su canto es una armonía de cinco notas y asi mismo las diferentes partes e su cuerpo simbolizan las cinco cualidades humanas según Confucio: la cabeza a la virtud, las alas al deber, la espalda al cumplimiento de los ritos, el pecho a la benevolencia, y el el vientre a la veracidad. El Feng- huang se asocia al sur, al verano, y a partir de la dinastia Han se asoció a la emperatriz, formando pareja con el dragón, símbolo del emperador, es también la montura de los inmortales y el emblema de Niu-kua, hermana y esposa de Fo-hi, emperadores fundadores de China, pues esta inventó el "cheng", instrumento de música en forma de fénix, que imita su canto sobrenatural, a su vez su pareja Fo-hi, fué el receptor de los ocho trigramas que componen la rosa de los vientos china.
En occidente la primera cita a esta ave se la debemos a Hesiodo, según testimonio de autores clásicos como Plinio , Plutarco y Ausonio . En los recuerdos de viajes de Herodoto , se dice del fenix bastantes inexactitudes , sin embargo Plinio, en su Historia Natural y Ovidio en sus Metamorfosis fueron mas rigurosos en la descripcion del mito . Plinio que escribió a partir de las informaciones de Manilio dice " Nadie lo ha visto nunca comer . Esta consagrado al sol en Arabia y vive quinientos años ; llegado a la vejez , se construye un nido con ramitas de canela y de incienso, lo llena de perfumes, y muere encima . De sus huesos y su médula nace un gusano que se convierte en un nuevo fénix . Este empieza por celebrar unos dignos funerales : lleva el nido entero a Panchaye , en la ciudad del sol y lo pone en el altar . Este mismo Manilio , dice que la revolución del gran año se hace con el fénix , y que entonces vuelven las mismas señales de las estaciones y de los astros . Esta renovación se produce en la mitad del dia en que el sol entra en Aries ."
Tácito, hablando del fénix aporta la prueva de que el misterio con que los sacerdotes de Heliópolis encubrian su descubrimiento astronomico del " Periodo sothiaco " y el ciclo circular estaba ya desvelado en su época .
En el siglo IV de nuestra era el poeta griego de Egipto Nono antes de su conversión al cristianismo , escribia en su Himno al Sol " En tus embalsamados altares , esa sabia milenaria que es el fénix trae llenas de ramas olorosas sus garras de curvadas uñas . Te trae asi el final y el comienzo de una vida que se acaba en si mismo ." El que el fénix saque de si mismo , y no de otra fuente, su renacimiento a una nueva vida , es lo que hara que el cristianismo escoja al fabuloso pájaro como uno de los mas perfectos emblemas de Cristo resucitado. Asi la leyenda del fénix paso enseguida a ser conocida por todo el Imperio , hasta las monedas de los emperadores llevaron la imagen del fénix por todas las provincias .
El cristianismo lo adopto desde el primer momento, por eso el Phisiologus le abrió sus páginas, y así este emblema de la resurrección pasó desde los egipcios a través del gnosticismo y de los escritos clásicos como los de Plinio, al arte catacumbal y allí en las profundidades, germinó. San Clemente, en el año setenta y nueve escribe desde su sede en Roma a la Iglesia de Corinto: " Mirad ese prodigio paradójico que se produce en las regiones del Oriente, en Arabia; hay un pájaro llamado fénix, único en su especie y ... Comentando a Plinio, Ovidio y otros autores latinos cuenta la leyenda, y sigue: "¿Juzgaremos que es algo grande y hermoso que el Artesano del Universo obre la resurrección de todos aquellos que lo han servido santamente, con la confianza de una fe valerosa, cuando nos muestra incluso por un pájaro, la magnificiencia de su promesa?".
Las " Constituciones Apostolicas", redacción que data del siglo III, pero que substancialmente es de tiempos de los apostoles, cuentan la leyenda heliopolitana y concluyen:
"De tal modo, si la resurrección es demostrada por un ave irracional, ¿ porqué nos atacan
(nuestros adversarios)cuando confesamos que Aquel cuyo poder a llevado a ser lo que no era, también puede llevar la disolución a una completa reorganización?".

En la "Exposición del Simbolo de los Apostoles", San Cipriano dice: " el ave oriental que llaman Fénix, nace y renace manifiestamente sin compañera, siempre está solo, y siempre naciendo y renaciendo se substituye a sí mismo".
Tertuliano en su obra " De la resurrección de la carne ", hace una interpretación de la leyenda del ave fénix mas explicitamente cristiana, diciendo: "Si la renovación del universo representa imperfectamente la resurrección; si la creación no prueba nada semejante porque cada una de sus producciones termina más bien que morir, lo que recupera es la forma más bien que la vida, pues bien, he aquí un testimonio completo e irrecusable de nuestra esperanza. Se trata, en efecto, de un ser animado, sujeto a la vida y a la muerte. Me refiero a ese pájaro propio del Oriente, celebre porque no hay otro igual, fenomenal porque e1 es su propia posteridad; que preparando voluntariamente sus propios funerales, se renueva en su propia muerte; heredero y sucesor de si mismo, nuevo fénix donde no hay ninguno más; que sigue siendo el mismo pese a que ha dejado de existir, siempre semejante aunque distinto. ¿Qué testimonio más explicito y categórico puede haber para nuestra causa? ¿o qué otro sentido podria tener esta enseñanza. Dios mismo lo ha declarado en la escritura:" Se renovará como el Fénix"; es decir: se levantará de la muerte y de la tumba, para que creas que la substancia del cuerpo puede recobrarse, incluso de las llamas. El Señor afirmó que " valemos más que muchos pájaros". Si no valemos tambien más que el fénix, la ventaja es mediocre".
Otros doctores de la Iglesia escribieron en el mismo sentido, y ahí tenemos a Origenes que expone en su obra "Contra Celsun", una interpretación de la leyenda como prefiguración simbólica de la resurrección de Jesucristo. Ya en el siglo IV, San Cirilo de Jerusalen en su
obra Catechesio hace lo mismo, y es curioso que sea este quién, afirmando la unidad de la persona de Cristo y definiendo el dogma de la encarnación, fuera el adversario de la doctrina del que seria el causante de la primera presencia de cristinos en China, Nestorio. También
fué empleado del mismo modo por el hermano de Basilio el Grande, San Gregorio de Nisa, por San Ambrosio en Hexameron, por San Gregorio Nacianceno, San Epifanio en Ancoratus y otros. Apoyado así por los doctores de la fé, es consecuentemente convertido en emblema del dogma de la resurrección, así como imagen de Cristo, encontrandolo frecuentemente en el Arte Cristiano, ya Boldetti en su obra "Osservazioni sopra i cimeteri " , reproduce un fondo de copa de las catacumbas de Roma , en el que se vé. detrás de San pablo una palmera con un ave fénix nimbado en su copa y delante a Cristo, que señalándolo con un gesto de la mano, le dice manifiestamente a Pablo, predicador por excelencia de la resurrección, lo que le dijo a Marta ante la tumba de Lázaro:"yo soy la resurrección y la vida; yo soy el verdadero fénix". Este símbolo se encuentra también en el oratorio de Santa Felicitas; aparece de la misma forma en los mosaicos del ábside de San Juan de Letrán en Roma, datados del siglo XIII, La cruz de la salvación se yergue sobre la Montaña del paraíso. Al pie de ella, brota, formando un pequeño lago, la fuente de vida, de donde corre el agua por los cuatro ríos, que llevan escritos sus nombres: de sus aguas beben ciervos, símbolo tradicional de las almas sedientas de Dios, esas aguas vivifican a unas plantas y a unos animales que representan a toda la creación En las profundidades de la montaña, el querubín (en figura de San Miguel, puesto por Dios a la entrada del paraíso para impedir su acceso, blande la espada y hace guardia ante una ciudad rodeada de murallas: la Jerusalén del Antiguo Testamento (figura del limbo); por encima de las murallas, se ve a las almas de los justos aureoladas, que esperan que la sangre redentora, al caer sobre ellas, las purifique y las abra las puertas del nuevo paraíso, la Jerusalén celeste. Por encima de la ciudad, se alza el follaje frondoso del árbol de la vida en el que está posado el fénix, . Sobre la gran cruz (que corresponde al árbol de la vida) y haciendo juego con el fénix, aparece la paloma del Espíritu Santo. En el Oratorio de Santa Práxedes de Roma también, quizás del siglo V, y en el baptisterio de San Juan in Fonte de Napoles, en el que aparece de pié sobre un montículo en el que suele estar el Cordero de Dios. Basio en su publicación del año 1617, "De triunphanti Cruce", aplica al fénix posado en la palmera las palabras del Cantar de los Cantares : "He dicho: subiré a la palmera y cogeré sus frutos", y asi mismo ha publicado el dibujo de un sarcófago cristiano de los primeros siglos que muestran al fénix sobre la palmera, tocado con una mitra en la que se vé el Ankh, la "Llave de la Vida" de los antiguos egipcios, la "Cruz de la Vida" de los primeros cristianos de Egipto.
Podemos ver la ligazón simbólica entre el fénix y otos pájaros como el águila y el halcón, al sol y a la luz y asi mismo a la palma de los triunfadores por haber vencido a la muerte, y es curioso destacar que en español morir se pueda decir palmar. Por el hecho mismo de que ficticiamente el fénix renacía de su propia destrucción y se prolongaba así indefinidamente, fue considerado por los cristianos, como lo fue antes de ellos, uno de los emblemas de la Eternidad, de la perpetuidad cíclica. Eso es lo que significa en las monedas y medallas de los emperadores de Roma no cristianos.


En el Arte de la Edad Media, el Fénix entre las llamas de la hoguera perfumada conservó el caracter de Cristo resucitado y Señor de la Eternidad, y el emblema del paso del cristiano del estado terreno y pasajero al estado inmutable. Los alquimistas desde la Edad Media hasta nuestros dias, lo han representado en el signo alquímico del azufre, que es un triangulo de cuya base cuelga una cruz. Oswald Wirth escribe al respecto: "El fuego filosófico es mantenido por; el azufre rojo de los sabios, cuya imagen es el fénix renaciendo constantemente de sus cenizas. Si ese pájaro fabuloso de plumaje escarlata estaba. consagrado al Sol, es que reproduce el principio de la fijeza individual...."
Reproducimos junto a estas líneas una de las representaciones del fénix en el jeroglífico alquímico del azufre, pintada sobre madera y bastante deteriorada, pero muy clara todavía en su composición, esta obra del siglo XVIII, pertenece al conocido estudioso del simbolismo L. Charbonneau-Lassay, y transcribimos aquí su propia descripción del dibujo: " Sobre. un fondo pardo, el triángulo de oro del azufre está delimitado por una faja roja, y la imagen escarlata del fénix llena todo el triángulo; el Uroboros, la serpiente curvada en círculo que se muerde la cola, enmarca como un nimbo una aureola azul celeste sobre la que se recorta la cabeza del pájaro. Este añadido del uroboros no es una simple adición inútil: "explicita" el carácter del Fénix en cuanto imagen de la perpetuidad mediante la renovación continua de los ciclos.
Pero a fin de cuentas, en el pensamiento del autor de esta pintura hermetica, ¿quien se oculta tras las apariencias del ave misteriosa? Encima de la cúspide del triángulo alquímico, nos lo dicen las cuatro letras hebraicas del tetragrama sagrado: Yod He Vau He "El Señor" El azufre exaltado de los alquimistas, o sea el azufre llevado por el fuego a su máximo de irradiación, era para ellos uno de los símbolos de Cristo resucitado, y glorificado tras haber pasado por el fuego de la prueba suprema, por el crisol del sufrimiento durante su Pasión.
La comprobaci6n de la existencia de los mismos símbolos en varias tradiciones distintas tampoco basta, por sí sola, para afirmar la transmisión de la una a la otra, pues cada una de ellas puede haberlos recibido separadamente de la fuente común de todas las tradiciones. La certeza no se fundamenta, dado el caso más que en las características particulares que pueden adoptar, o en las del contexto en que aparecen.
En la literatura medieval fué ampliamente explicado su simbolismo, así tenemos que en el capitulo "de Fenice" del Bestiario divino de Guillermo de Normandia, refiere la leyenda viniendo a decir que como el Fénix, viene Jesús a este mundo decian los simbolistas de entonces, sin paternidad terrena real, y nunca ha habido en la tierra, entre los hombres, un hombre como él: él es el Fénix de la humanidad, él es el Unico, el sin par.
Otros autores como Honorio de Autun y Vincent de Beauvais, resaltaban que el pájaro emblemático resucitaba como Cristo tres dias después de su muerte.
El Ave Fénix es también signo de pureza de conciencia y por extensión de castidad y justicia, este aspecto del simbolismo del ave, estaria ya implícito, y por si fuera necesario explicitarlo cito un parrafo del ritual de los muertos egipcio: "¡Soy puro, soy puro, soy puro! mi pureza es la del Bennu, el Grande que está en Suten Klenen (Heracleópolis)", esta es la confesión de un difunto frente a Osiris, juez de los muertos. Es curioso que la hermana de San Francisco de Paula, Martodilde tuviera como lema heraldico: De oro, con el Fénix sobre una hoguera encendida.
El Fénix aparece en el Parzival de Wolfram von Eschenbach vinculado a una representación del misterio del Grial que no tiene análogo en el resto del ciclo, Se recordara que este misterio es evocado bajo las especies de una Piedra, venida del Cielo a la Tierra, lugar de las teofanías, cuyo vínculo con su Origen y cuyas virtudes operativas son mantenidos y renovados una vez al año, el Viernes Santo, por una «pequeña hostia completamente blanca» que una Paloma baja del Cielo sobre ella. En el momento de su presentación ritual, esa Piedra es llevada sobre un paño de tela de achmardî, de color de esmeralda, y es colocada ante el Rey del Grial sobre una Mesa de grânât Jachant (Jacinto rojo). Expresión material y medio de la Presencia divina, ella se sitúa necesariamente en el punto ontológico central del Mundo y del Hombre, y asl comprendemos por qué el Fénix tiene en ella el principio de su perpetuación cíclica; y por qué, también, por muy presente que esté en la tierra, existe entre ella y el mundo de la conciencia habitual ese límite metafísico que no puede franquearse si no es por decreto particular de Dios y habiéndose vuelto uno «tan puro como los ángeles».
El sabio sufí, Al-Jili vé en el fénix el simbolo de lo que escapa a la razón y no puede alcanzarse, como Dios, más que por sus nombres y cualidades.
En el Corán, en la azora XIX, llamada Maria, comenta el anuncio a Zacarias del nacimiento de Juan, su mision de hombre sabio y santo, seguidamente en la Anunciación se dice a Maria: Le enviamos nuestro Espiritu y este tomó ante ella la forma acabada de un mortal, diciendole, soy el enviado de tu Señor para darte un muchacho puro, ante la advertencia de
de que era virgen, le dice : «Así ha hablado tu Señor: Eso es fácil para Mí y lo pondremos como aleya entre los hombres y como misericordia procedente de Nos. Es asunto decidido.» Ella quedó encinta y se retiró con el niño a un lugar apartado. Le llegaron los dolores del parto junto al tronco de la palmera.
En España se encuentran varias citas al Fénix, como en la versión castellana de los viajes de
Juan de Mandevilla, (Sir Jhon Mandeville, siglo XIV ) es decir en su "Libro de las maravillas del mundo",en el que situa la leyenda en Elipo (Heliópolis), y comenta que los capellanes del templo de esta ciudad semejante al de Jerusalen, preparan y ponen sobre el altar espinas y "pidrazufre" y otras cosas de leña que se enciendan ligeramente, llegando el ave, se posa sobre él y batiendo las alas, enciende la hoguera y arde, de sus cenizas surge un gusano que se torna ave y al tercer dia vuela. En la ilutración del propio texto, aparece el fénix con las alas desplegadas sobre un altar ardiendo y un copete de pavo real sobre su cabeza, existe una versión aragonesa de este libro aunque menos clara. La representación que figura en una de las dieciseis puertas de nogal de la Santa Capilla de la Basilica del Pilar es muy similar a esta ilustración del Libro de las Maravillas. San Isidoro de Sevilla, representado en una de las treinta y dos esculturas de la misma Santa Capilla, tambien cita al ave Fénix mencionando su procedencia de Arabia su color purpúreo y su unicidad. En el Libro de Alexandre se le dedican algunas estrofas:
"Falló el avezilla que Fénix es llamada,
sola es en el siglo,nunca será doblada,
ella mesma se quema desque es mediada,
de la çeniza muerta naçe otra vegada.
Cuando se siente vieja, aguisa su calera,
ençiérrase e quémase dentro en la foguera,
finca el gusanillo como grano de pera,
cria como de nuevo, esta es cosa vera."
Ya en "El laberinto de fortuna" de D. Juan de Mena se hace derivar a "Feniçia la bella" del nombre del ave fabulosa porque en ella se cria. En el Quijote aparece un caballero que toma el nombre del ave fénix, asi mismo en otras obras de Cervantes como La Gitanilla o La Galatea, aparecen alusiones a esta ave.Tambien en un libro de caballerias en verso de 1558,
"Florando de Castilla, laudo de caballeros", aparece el Fénix presidiendo un cortejo de aves,
en la cueva de la sabia Arcaba.
Por último reproduzco las referencias al ave fénix en "El libro de las cosas maravillosas" de Marco Polo, sacadas de la edición de Logroño del año 1529, otra traducción del libro se hizo
por Martin Abarca de Bolea, conde de las Almunias, impresa en Zaragoza en 1601.
"Las cosas que del ave fénix se dizen y están escritas en versos por Lactancio no paresce ser fabulosas. Ca dizía el dicho Nicolao, que al cabo de la India de dentro avía una ave sola llamada Sevienda, cuyo pico es como unos albogues juntos con muchos agujeros, e cuando viene el tiempo de su muerte, llega leña seca en su nido y echada sobre ella, canta tan suavemente con el pico que deleita e agrada en gran manera a los que la oyen, e luego rebolando sobre la leña, enciende huego e déxase quemar, y dende a poco sale un gusano de su ceniza e dél nace la misma ave. A semeiança del pico desta ave hizieron los de aquella tierra el albogue con que tañen muy suavemente, a maravillándose mucho della Nicolao, le contavan de donde avía nascido que assí la biziessen."